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24 de mayo de 2019 24/05/19

Opinión

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El sufrimiento y el sacrificio de Jesé, recompensados


  • 02 de diciembre
    de 2014
  • Iñaki Cano

Jesé regresó 258 días después de haberse lesionado, lo hizo con gol incluido y con una jugada digna de su mejor versión. Taconazo con un caño y tres paredes que le sirvieron al jugador para disfrutar de su profesión. Tras largas y duras sesiones de rehabilitación, regresó con la lógica incertidumbre que se produce después de una lesión tan grave como la que sufrió. Además, el jugador recayó por culpa de una infección que le tuvo unas semanas desmoralizado y le hizo pensar en muchos futbolistas que se quedaron en el camino. A él ese pesimismo le duró poco. Muy poco.

Su familia, los amigos y los compañeros, siempre estuvieron a su lado. Los recuperadores nunca desfallecieron y vieron como el canario les pedía más y más trabajo. Jesé fue obediente y sus sacrificios tuvieron la recompensa. Ahora a seguir esforzándose para fortalecer esa pierna mágica que le llevo al primer equipo del Real Madrid. Y si todo sigue su curso normal, hará de él uno de lo mejores jugadores de este país, tal y cómo parecía, antes de que en su camino se cruzara Kolasinac.

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