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20 de agosto de 2019 20/08/19

Opinión

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El segundo es el primero de los perdedores


  • 18 de marzo
    de 2009
  • David Sánchez de Castro

Nunca antes esta sentencia, atribuida a Ayrton Senna, ha tenido tanta vigencia como hoy. La FIA, en una rocambolesca decisión para convertir la Fórmula 1 en un verdadero show, ha acabado tirándose piedras sobre su propio tejado o, mejor dicho, sobre los tejados de los motorhomes de los equipos. Tirando de refranero popular, la Federación de Max Mosley quiere estar en misa y repicando. Es loable el intento que han hecho para fomentar las luchas por las victorias, pero no a costa de ‘matar’ deportivamente a las escuderías menores.

Han intentado contentar a todos: a Bernie Ecclestone, por querer premiar al que más gane; a los equipos, porque así se obligan a arriesgar más y dar mayor competitividad; y a los aficionados, porque así se simplifica la competición. Al final, nada de nada: a Bernie le han tirado por tierra la estupidez de la idea de las medallas; a los equipos menores les ha condenado a quedar en el ostracismo más absoluto, y a la afición a que se aburran de ver cómo el campeón puede quedar determinado a falta de cinco meses para el final, y no a falta de una curva como el año pasado.

Como apunta ‘Ojo al dato’, todo conduce a Ferrari. Mal que nos pese a los que creemos en la Fórmula 1 como un gran deporte, más allá de filias y fobias. A menos que el ciclotímico Ecclestone decida echarse atrás, Kimi Raikkönen volverá a mostrarnos su excelsa sonrisa, algarabía y excitación por ser campeón del mundo, o bien la mediocridad de Felipe Massa (lo siento, me sigue pareciendo un escudero digno, pero ya está) se verá recompensada al entrar al olimpo junto a nombres como Alan Jones, Nino Farina o James Hunt.

Y para Fernando Alonso, no pinta nada bien. Se acabó el discurso “con lograr un punto más que el subcampeón nos vale”. A menos que en Renault se hayan guardado algo (no tiene pinta), que los Brawn GP no sean tan buenos como han parecido en Jerez y Montmeló, que Ferrari no de el pelotazo (que lo dará) y que McLaren encuentre por fin el punto óptimo en su aerodinámica (no se puede vivir de las rentas de 2008), para nuestro asturiano pintan bastos. Ahora hay que, y citando a Luis Aragonés, “ganar, ganar, ganar y volver a ganar”. Palabra de Bernie.

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