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18 de octubre de 2019 18/10/19

Opinión

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El segundo embarazo de Loli Checa


  • 02 de febrero
    de 2012
  • Alfredo Varona

“La vida hay que relativizarla”. El otro día hablaba con Antonio Serrano, un entrenador de atletismo con el que trato desde hace diez años cuando escribimos ‘Filipides existe’ (Editorial Alianza). Entonces era un gran ambicioso, un entrenador que arrancaba, que adiestraba a un tormento como lo fue Higuero de joven cuando se pensaba que él sería el sucesor de El Guerrouj. Antonio, sin embargo, era un tipo vocacional en medio de la dificultad. Tenía un contrato a media jornada con la Federación. Pero supo arriesgar para vivir de eso, que era lo que más le gustaba. Y por eso luego conoció a gente como Juan Carlos de la Ossa, que vino a Madrid, a una habitación alquilada en el Paseo de Extremadura. Quería comprobar si podía ser atleta de elite. Llegó de Tarancón, su tierra, donde uno de sus trabajos era el de descargar camiones. Al lado de Antonio Serrano, consiguió beca para vivir en la Blume y descubrió lo fabulosa que puede ser la victoria. Tuvo mérito lo suyo. Sólo el viejo Lebid impidió que fuese campeón de Europa de cross.

Hoy, Higuero todavía sigue pensando que le queda alguna vida más en 1.500 y no acepta subir de distancia y De la Ossa ha encontrado su límite en las lesiones, que no se retiran de su vida. Pero Serrano sigue de entrenador. Tiene más atletas y hasta un contrato con la Federación, que ya es a tiempo completo. Su vocación continúa igual, aunque la victoria cada vez está más difícil. Pero de sus atletas nadie se aproximaba tanto a ella como Loli Checa. El primer día que la vio, hace ya años, lo vio. Loli era muy tímida, pero tenía clase; Loli acababa de venir a Madrid sin dinero ni patrimonio. Cuidaba a una señora mayor y quería saber si en el atletismo había lugar para ella. Y lo hubo. O lo ha habido. Pero ya no se sabe si lo habrá.

Hace dos años, Loli Checa no tuvo opción al primer gran objetivo que Serrano había calculado para ella, el Europeo de Barcelona 2010. Se quedó embarazada. El siguiente desafío era más antiguo. En realidad, comenzó en los Juegos de Pekín cuando Loli Checa fue eliminada en la primera serie del 5.000. Pero entonces el entrenador miró a largo plazo (“tus Juegos serán los de 2012”) y en diciembre Loli cumplió los 29 años con los que no sólo iba a correr este verano en Londres. También en el Europeo de Helsinki de junio, donde opositaría a la medalla de oro. Y, sí, Loli había vuelto como un tiro tras el embarazo. El año pasado corrió el 5.000 en 14.46, una marca casi para diosas. Y Serrano ya lo tenía todo preparado para este verano, pero Loli ha vuelto a quedarse embarazada en contra de su voluntad. Y esto le vuelve a pasar en una vida tan corta como la de los atletas. Y otra vez en un momento único. Pero seguramente Serrano lleva razón: “La vida hay que relativizarla”.

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