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7 de febrero de 2023 7/02/23

Opinión

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El secreto de ‘la Marín’


  • 05 de agosto
    de 2018
  • Iñaki Cano

No es que sea un enamorado del bádminton, es más, creo que nunca le había prestado interés al deporte de la pluma hasta que Luis Villarejo (Agencia EFE) me ‘obligó’ a ir una mañana a ver a Carolina Marín entrenarse en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid del Consejo Superior de Deportes. Me quedé hasta las siete de la tarde viéndola subir y bajar a la red.

¡Qué manera de esforzarse! ¡Aluciné! Algo similar me sucedió con Mireia Belmonte en el CAR de Granada, cuando viví con ella una jornada completa. Después entendí porque la nadadora ganaba medallas. A Carolina Marín le sucede lo mismo. La onubense comienza el día trabajando y se acuesta trabajando. Ahora físico, ahora mental. Y después, trabajo de vídeo estudiando a sus posibles rivales y sus debilidades hasta memorizar cada uno de los poros de la piel de sus adversarias.

En aquel entrenamiento el psicólogo del CAR, Pablo del Río, escuchaba sus quejas porque no le salían los golpes y le hablaba en tono condescendiente. En la siguiente fase del entrenamiento todo le salía bien a Carolina. ¡Cómo se superaba! Su entrenador, Fernando Rivas, la miraba y le indicaba la manera en la que debía darle ‘aire’ a la pluma para superar las adversidades de la red y aprovecharse de las flaquezas en el juego de su próxima rival. Una, dos, tres, mil quinientas o dos mil repeticiones. Las que hiciera falta del mismo movimiento hasta que la perfección se alcanzaba y, entonces, sólo una leve sonrisa se esbozaba en los tres, un sorbo de agua, una toalla para secarse el sudor y vuelta a empezar ¡Impresionante!

Del bádminton recuerdo que compré un par de raquetas y tres plumas para jugar con los colegas en las playas de Ibiza. Hace tantos años de aquello que recuerdo que hasta yo era joven. Después, Carolina Marín. A esta mujer habría que hacerla mañana mismo un gran homenaje nacional. Porque aunque no entendamos de su deporte aunque nos hagamos los ‘listos’ como si supiéramos, ganar tres mundiales, cuatro europeos, una medalla de oro en los Juegos Olímpicos y dominar desde Huelva a todas las jugadoras asiáticas en su deporte nacional, es para que le demos ya el Premio Princesa de Asturias o lo que a ella le dé la gana. ¡Gloria bendita, si hace falta!

Al que no le guste la frase anterior, que vaya a verla entrenarse y entonces comprenderá que ‘la Marín’ se lo ha ganado a base de currar con la mente y el cuerpo 24 horas diarias y 365 días al año. Pablo del Río, el psicólogo, lo explicó bastante mejor que yo: “Ser ganadora se entrena como todo en la vida. Es en los entrenamientos donde se ganan las medallas. Carolina y cualquier deportista que se entrene perfectamente va a las competiciones a recoger los trofeos porque se los han ganado día a día en los entrenamientos”.

Y repito: no me atrae el bádminton salvo en la playa. Lo que me gusta es haber conocido y visto a Carolina Marín entrenarse cuando no era casi nadie y ahora la disfruto más cuando la veo triunfar. Enhorabuena Carolina Marín, te lo mereces.

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