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25 de junio de 2019 25/06/19

Opinión

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El Rey Leo


  • 31 de mayo
    de 2015
  • Andy Stalman

Leo Messi
Hay momentos en la historia del futbol que quedan para la eternidad, la noche del sábado 30 de mayo fue uno de esos momentos.

Todas las pizarras sostienen la táctica hasta que un defensa logra cabrear al mejor del mundo.

Camp Nou, Barcelona, minuto 19 de juego, Messi contra la banda derecha del ataque blaugrana. Tres jugadores del Athletic lo encierran contra la línea de cal. Parece atrapado, pero no. Desafiando las leyes de la física, en 4 segundos se los quita de encima, ingresa al área. La afición se pone de pie, la gente se para de sus butacas, de sus sillones, se para el tiempo. Quedan sólo dos escollo, Laporte y Herrerín. Laporte sigue recto hacia la banda, mientras Leo, en una baldosa, engancha para el lado opuesto. Y ahí, donde sólo se oye el golpe seco de su bota izquierda sobre la pelota, un nuevo golazo acaricia la red. Corre Messi hacia el banderín a festejar, lo persiguen sus compañeros, la gente se abraza, se rompen las mandíbulas, no alcanzan las yemas de los dedos para tuitear, las cuerdas vocales para poner en palabras lo que no se puede explicar con ellas. Golazo. Apenas se cumplían los primeros veinte minutos del primer tiempo, el gol de Messi ya había dado la vuelta al Planeta.
¿Nadie les dijo a los jugadores del Athletic Club que no hay que hacer enojar a Messi? Esto es lo que pasa. De locos. Tuiteaba Martin Wainsztein. Nunca enfades a una pulga.

Balenziaga se preguntaba ¿cómo? ¿cómo paso por donde no se podía pasar? Seguro que pensaba lo que escribía Juan Pablo Varsky: “Qué difícil es hacerle marca personal a un tipo que, si quiere, se escapa de su sombra.”

En las últimas décadas hemos visto goleadores extraordinarios que van desde Ronaldo a Batistuta, desde Van Basten a Romario, desde Butragueño a Raúl, desde Cristiano Ronaldo a Hugo Sánchez, desde Villa a Makaay, desde Forlán a Van Nistelrooy, desde Klose a Drogba, desde Zamorano a Kempes, desde Eto’o a Vieri, Maradona…por mencionar sólo algunos… Pero lo de Messi ya es inclasificable. Supera lo terrenal.

“¿Lo que ha hecho Leo? Ponerle vosotros el adjetivo, a mí ya se me han acabado todos” lo dijo Guardiola hace tiempo, pero sigue tan vigente como entonces.

Messi hace simple lo difícil. Tal vez, el secreto de su regate endiablado, este en esta explicación de Eduardo Galeano: “Así como Maradona lleva la pelota atada al pie, Messi lleva la pelota dentro del pie”

“Leo, el muchacho que borda lo fácil… tiene la capacidad de hacer lo difícil sin sufrir, sin angustiarse, sin padecer. Sufriendo no puede ser el mejor en nada, en nada. Leo flota por el campo, a veces tienes la sensación de que no está, de que se esconde… Pero está…” decía Cruyff.

Jugando en uno de los mejores equipos de la historia, y siendo ya parte de la leyenda viva del fútbol, el icono global en que se transformo Messi ya ha superado todas las fronteras y barreras futbolísticas.
Leo Messi es el mejor jugador del mundo. Es científicamente imposible amar el fútbol y no querer a Messi.

“Messi no sabe jugar mal” dijo sobre Leo el recién ascendido Pepe Mel.

Este sábado por la noche fuimos testigos de un instante, de esos que pasan muy de vez en cuando. De esos goles antológicos, inolvidables. Estábamos ahí, en el estadio, frente a la televisión o la pantalla del ordenador, con el móvil, oyendo la radio, siendo parte de la historia.

Ya es el argentino con más títulos: 24, superando los 23 de Cambiasso, los 22 de Di Stefano y Samuel y los 21 de Tevez. Es el rey de copas.
Elías Israel lo dejaba patente en Sportyou, y para el recuerdo. El mejor consejo para cualquier contrario de Messi: Repetir una y otra vez “no volveré a cabrear a Leo Messi“

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