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25 de enero de 2020 25/01/20

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El Madrid encuentra la respuesta en el escudo

El escudo contra la depresión. Con épica, tirando de fe, remontando tal y como dice su historia, el Real Madrid ha cortado su peor momento de los últimos años. Cuando Kolarov transformó una falta lateral que traicionó a Casillas todo eran caras largas en el Bernabéu. Pero cambió el panorama en apenas unos minutos. Primero […]


18 de septiembre de 2012 José Mendoza - Sportyou

El escudo contra la depresión. Con épica, tirando de fe, remontando tal y como dice su historia, el Real Madrid ha cortado su peor momento de los últimos años. Cuando Kolarov transformó una falta lateral que traicionó a Casillas todo eran caras largas en el Bernabéu. Pero cambió el panorama en apenas unos minutos. Primero Benzema, necesitado de festejos, tuvo un metro en el borde del área y la coló junto al poste de Hart. Y luego Cristiano, para poner el broche al final perfecto del Real Madrid, golpeó con violencia el balón para que Kompany escondiera la cabeza y dejara vendido a su portero. Fue un final perfecto porque el resto del partido había sido regular tirando a pobre. Con Essien y Khedira en el campo, y Modric y Özil en el banquillo el Real Madrid fue incapaz de encontrar soluciones al planteamiento de Mancini. Y Yayá Touré generaba el pánico con su físico portentoso en una defensa sin Sergio Ramos, la gran sorpresa en la previa. Tuvo buenos momentos el Real Madrid antes de la apoteosis del final, pero eran sobre todo arrebatos puntuales de Cristiano, Di María o Marcelo.

Se notó en los primeros minutos el cabreo de la plantilla del Real Madrid por los últimos acontecimientos. Sobre todo en el caso de Cristiano, que a los cinco minutos ya hizo que Maicon pidiera oxígeno. El portugués lo probó en dos ocasiones, en las que Hart respondió con acierto, y el lateral brasileño, solo ante el peligro, era incapaz de evitarlo. En parte por su insuficiente estado físico, en parte porque no recibía ayudas pese a que Mancini había planteado un centro del campo cargado con Javi García, Barry y Yayá Touré. Los intentos de Cristiano, un mano a mano fallado de Higuaín y un par de disparos de Di María fueron el balance ofensivo blanco al descanso, pero le costaba mucho encontrar respuestas al defensivo planteamiento de Mancini, elevado cuando Nasri se lesionó y dio paso a Kolarov. Su ataque lo dejó en manos de las carreras imparables de Yayá Touré y la inspiración de Silva. El canario, como Tévez, apenas tocó balón, y solo fue noticia por la tremenda ovación que le regaló el Bernabéu cuando fue sustituido.

Decepcionaba el partido, enredado con tanta población en el centro del campo, sin que Essien, Xabi Alonso y Khedira encontraran el camino. Pero en la reanudación Mourinho no hizo cambios. Marcelo se dio cuenta en la segunda parte de que su banda era un filón y se empezó a animar. Cuando dio sus frutos tanto empeño ya el City se había adelantado. Fue gracias a su mejor argumento en el partido, una portentosa conducción de Yayá Touré, que dejó solo a Dzeko. El bosnio no encontró oposición y batió de tiro raso a Casillas. Pudo romper otra vez el marfileño, pero perdonó con un disparo al lateral de la red. Luego llegó el premio de Marcelo de disparo desde la frontal que desvió un defensa. Entraron entonces Benzema y Modric, que estaban en todas las quinielas para salir de inicio. Un momento de indefinición en el partido dio paso al delirio final, que abrió Kolarov con su lanzamiento de falta. Entonces el Real Madrid se miró al escudo y encontró la respuesta.

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