Archivo
26 de marzo de 2019 26/03/19

Opinión

Opinión

El pulmón deportivista


  • 10 de noviembre
    de 2012
  • Alfonso Núñez

Alex Bergantiños, jugador del Deportivo

La semana para el Deportivo de la Coruña no ha sido sencilla. La salida a la luz pública de los problemas económicos que rodean a la entidad gallega ha oscurecido y silenciado la renovación de Álex Bergantiños con la entidad herculina. Durante muchos años Riazor ha ansiado la salida de un canterano que llenara el vacío de Fran. La afición acogió como “suyos” a jugadores como Manuel Pablo o Valerón, símbolos del club.

Por detrás venía sonando con fuerza el nombre de Álex Bergantiños, un futbolista del centro del campo cuya misión principal es la de cortar balones. Álex no es el canterano con más calidad, ni el más llamativo, pero a base de fuerza, coraje y sacrificio ha logrado galones dentro del vestuario. Sus cesiones a Xerez, Granada y Nástic de Tarragona provocaron que se forjara dentro de su personalidad futbolística una capacidad insaciable de superar dificultades.

El descenso del Deportivo a Segunda fue la mejor noticia posible para un Álex Bergantiños que sufrió en lo sentimental pero vio abierta la puerta al equipo de su infancia y en el que siempre quiso jugar. La temporada pasada se convirtió en un hombre fundamental para José Luis Oltra y esta temporada las cosas no han cambiado mucho. La adaptación a la máxima categoría no ha sido sencilla, pero cuando Álex Bergantiños está bien el equipo lo nota satisfactoriamente.

Su buen rendimiento ha provocado que la entidad haya querido renovar el contrato del canterano por tres temporadas más. No es fácil asentarse en Riazor pero Álex lo ha conseguido gracias a su gran despliegue físico. Su objetivo más cercano es lograr la estabilidad del club en Primera y asentarse como un referente para la afición deportivista.

Suscríbete a nuestro newsletter

Volver arriba