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23 de septiembre de 2019 23/09/19

Opinión

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El oro de Pep


  • 09 de enero
    de 2011
  • Luis Villarejo

Oro molido tiene Pep Guardiola. Un día antes de la Gala FIFA Balón de Oro al que optan Iniesta, Xavi y Messi, se le ve disfrutar a Pep en el banquillo. Ayer, en Riazor, cuando Leo Messi incrustó la pelota en la portería de Aranzubia saltó como un resorte, como un aficionado más, aplaudió y se le pudo leer en los labios: ‘¡Qué golazo!’.

Da la impresión a menudo que a Pep le gustaría vestirse de corto un rato y jugar al lado de esos tres futbolistas, que mañana se vestirán de etiqueta en el Palacio de Congresos Municipal de Zurich. La FIFA estrena alfombra roja en el acceso. En una ceremonia espectacular que dará vuelta al mundo.

Luis Suárez por fin podrá tener un español a su lado en el palmarés. El ya se ha mojado desde hace tiempo. Su favorito es Xavi. Luis Suárez ganó su Balón de Oro en 1960 siendo aún jugador del FC Barcelona. Fue de Plata en el 61 también con el Barça; y otra vez plata en el 64 con el Inter de Milán e incluso uno de bronce en el 65, también con el Inter.

Es decir, Luis Suárez ocupó un espacio importante en un período amplio e intenso ganando títulos. No fue flor de un día. Salió del Deportivo, que ayer oportunamente y con merecimiento, le tributó un merecido homenaje antes del partido. Lendoiro le entregó una placa en Riazor delante de los tres aspirantes al Balón de Oro de mañana.

Luis Suárez es un personaje admirado en Italia. Quizás con mayor repercusión mediática que en España. En sus años de juventud fue un ídolo de masas. Un día me contó en un almuerzo Gustavo Biosca, ex compañero suyo, en una tertulia inolvidable al lado del ex valencianista Puchades, el poder de Luis Suárez en Italia. Biosca nos dijo que en aquella época tenía una tienda de electrodomésticos en Barcelona. Y que gracias a su recomendación, él recibió en un momento determinado el volumen de consumo que requería de una fábrica italiana en una época donde el suministro masivo no era tan sencillo como hoy en día. Luis Suárez mandaba mucho en Italia, contaba Biosca.

Vive ahora Luis Suárez en plena felicidad. Con aire juvenil. Luciendo unas gafas de chaval. Muy italianas. Similares a las que usa Capello. Luis Suárez quiere ver el triunfo de Xavi. Y lo dice de verdad, contando las horas que restan para que un paisano le acompañe en ese podio, donde lleva en solitario 50 años. Un centrocampista y barcelonista como él.

Por edad no pude verle en directo, he visto vídeos y era muy bueno. En su etapa de seleccionador con España daba gusto verle desplazar el balón cuarenta metros de lado a lado del campo con una sutileza extraordinaria. Para los más jóvenes, ayer, por ejemplo, Cesc Fábregas imitó a Luis Suárez con un pase ‘kilométrico’, de cine, con el Arsenal en la Copa inglesa.

Pero, ¿por qué ha tardado tanto un futbolista español en acompañar a Luis Suárez? Amancio, otro jugador de la cantera del Deportivo, fue bronce en el 64; Butragueño alcanzó el mismo puesto en el 86 y el 87. Hasta llegar al misterio jamás contado del año 2001 cuando a Raúl le arrebataron su Balón de Oro, dejándole el segundo premio, en una temporada descomunal del madridista que vio cómo el galardón se lo llevaba Michael Owen. La historia merece un libro. Luego, recientemente Fernando Torres, con el Liverpool, se asomó al bronce en 2008.

Demasiado tiempo para el fútbol español que exige este reconocimiento mundial. Mascherano, como capitán argentino, votó a Iniesta, Xavi y Forlán. A Messi no pudo por ser compatriota.

En cualquier caso, pase lo que pase mañana, sea Iniesta o Xavi el elegido, el ruido ha durado demasiado y tiene razón Guardiola al desear que llegue cuanto antes el martes para que el equipo vuelva a trabajar con los premios ya en sus domicilios.

Guardiola quiere separar cuanto antes el marketing, la foto y la loa del fútbol auténtico. De lo relevante, de esa lucha insaciable hacia la lucha por todos los títulos en juego. Veo a Pep celebrar cada partido como si fuera una final. Y le entiendo. La victoria en San Mamés ante el Athletic acabó cerrando el puño y respirando. Porque da la impresión a algunos que el FC Barcelona se pasea por los campos, que no le cuesta ganar. Y nada de eso. El Barça se lo trabaja y Pep no va a consentir escuchar que su equipo gana sin bajarse del autobús. Porque no es verdad. Nadie le regala nada. Gana con talento y mucho esfuerzo.

La presión brutal en la salida del balón del Deportivo que hizo el Barcelona en Riazor resultó desesperante. Su posesión de 75% vs 25%, insultante. Y su calidad en la definición, notable.

Luis Suárez espera el relevo. En su época este premio no era nada. Como dice él, le hacían una foto en el campo y ciao, un abrazo y a otra cosa. Ahora, existe un protocolo, una fiesta, unas primarias, un revuelo, una gala y un rédito que te deja ligado al ‘famoseo’ el resto de tu vida.

Luis Suárez fue muy amigo del padre del actual presidente del Inter, Massimo Moratti. Padre e hijo fueron sus admiradores. Por eso, el señor Luis Suárez tendrá un sitio en las oficinas del club milanés hasta que él quiera. Es un símbolo. Una leyenda. Como director deportivo, un buen día recomendó los fichajes de Roberto Carlos y Zanetti. Al brasileño no le hizo caso luego un entrenador –Hodgson– y en cambio Zanetti ha sido capitán y baluarte de los valores del gran Inter de toda la vida. Con esos dos aciertos, con esos dos ‘pelotazos’ no es extraño que le rindan pleitesía.

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