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25 de septiembre de 2021 25/09/21

Golf

El niño que rompió su sueño por el ‘fair play’

La historia del golfista Jason Millard es digna de ser premiada con la participación en el US Open, aunque él mismo se haya descalificado por cometer supuestamente una infracción en el bunker del 18, del torneo de clasificación para el abierto de los Estados Unidos. Todo sucedió en el Colonial Country Club de Memphis. Millard […]


10 de junio de 2014 - Sportyou

La historia del golfista Jason Millard es digna de ser premiada con la participación en el US Open, aunque él mismo se haya descalificado por cometer supuestamente una infracción en el bunker del 18, del torneo de clasificación para el abierto de los Estados Unidos.

Todo sucedió en el Colonial Country Club de Memphis. Millard se había clasificado brillantemente con dos vueltas de 68 golpes, que le daban el pasaporte para jugar este fin de semana. El jugador, después de ganar el clasificatorio, seguía intranquilo porque el palo se había posado ligeramente en la arena del hoyo 18, antes de hacer el swing. Esa es la sensación que tenía. No le penalizaron con dos golpes. Después de consultar al árbitro, éste tampoco lo hizo: “Yo no he visto nada sancionable, pero eres tu quién debe saber si has tocado la arena en el swing de ensayo antes de iniciar el golpe hacia la bola”.

Jason Millard no se autosancionó pese a que el creyó que algo extraño había sucedido. Ni su compañero de partido ni el árbitro lo apreciaron. Sin embargo, una semana más tarde y con el equipaje en el coche desplazándose hacia Pinehurst, la conciencia no le dejaba respirar y su educación familiar no le permitía continuar el viaje para cumplir su sueño. “No dejaba de pensar en otra cosa que en la jugada. Cada segundo se me estaba haciendo eterno. No podía recordar si había sucedido o no, pero no podía seguir”, declaró el jugador después de llamar al US Open y descalificarse a sí mismo.

Si todo lo anterior es impactante y merecedor del premio ‘fair play’ mundial, la historia de Millard lo es aún más. Recién graduado por la Universidad de Tennessee, intentó en varias ocasiones conseguir la tarjeta de la escuela, pero se quedó a un golpe. Había disputado 7 previas de lunes pero no había pasado ninguna. Y ahora que había logrado clasificarse para el US Open…

Su padre falleció hace un año tras sufrir una leucemia, que se lo llevó en apenas un año. Jason tuvo entonces que dedicarse en menor medida al golf porque debía cuidar a su madre. Diagnosticada de esclerosis múltiple desde que Millard era un niño, ahora necesitaba más ayuda que nunca. Jason se preocupaba de que a su madre no le faltara atención médica, un enfermero, las correspondientes medicinas, la compra diaria, los paseos por el parque ya que su madre no puede casi caminar y además con lo poco que pudiera ganar en sus torneos, pagaba todas las facturas de la familia. Después de este duro año, le llega el premio y… “Se autosanciona aunque nadie apreció la falta”.
Jason Millard lo explicó en una entrevista cuando regresaba a su casa con su caddie en el asiento del acompañante: “Se lo conté a mi madre y aunque su físico está muy castigado la cabeza le funciona muy bien. Me dijo estar muy orgullosa de mi comportamiento y estaba segura de que al año que viene volveré a clasificarme para el US Open”.

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