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El más sucio de los Juegos

UN MATÓN SIN GRACIA España, que no espabila en juego en baloncesto, sabía por qué eligió a Francia como rival en su pantomima final de la primera fase. Horrible partido en el que los franceses doblaron la rodilla a última hora tras anotar sólo seis puntos en el último cuarto. Y lo digirieron de mala […]


9 de agosto de 2012 José Miguélez - Sportyou

UN MATÓN SIN GRACIA
España, que no espabila en juego en baloncesto, sabía por qué eligió a Francia como rival en su pantomima final de la primera fase. Horrible partido en el que los franceses doblaron la rodilla a última hora tras anotar sólo seis puntos en el último cuarto. Y lo digirieron de mala manera, a puñetazos (literal en el caso del impresentable Batum) con el balón por el medio como excusa. Lo peor fue la chulería matonista posterior del agresor: “Quería darle [a Navarro] una buena razón para tirarse”. “Perder a propósito tampoco es espíritu olímpico”, añadió. Y en eso tiene razón. Pero no le disculpa. Batum, lo menos olímpico de los Juegos. Sobraba y sobra (al menos, luego se disculpó por twitter).

ESPAÑA GANA FUERA DEL AGUA
No es sólo que David Cal añadiera un metal olímpico a su currículum, el quinto (un oro y cuatro platas), es cómo lo consiguió. Con suspense y remontada, pasando el último por los 250 metros, el sexto por los 500, el quinto por los 750 y llegando ya segundo por los mil tras un explosivo final. Un triunfo de coraje y táctica, ya que el ritmo fue consciente y premeditado. Era la séptima medalla de España (ocho con la de waterpolo femenino) y todas desde el agua. En seco no apareció ningún éxito. Hasta que ayer el taekwondo se rebeló. Joel González y Brigitte Yagüe sacaron medallas de sus golpes. Con éstos no le conviene pegarse ni a Batum.

EL RELOJ DE LOS DISGUSTOS
Nadal decidió no jugar con el reloj puesto en Roland Garros y al final se lo robaron. 300.000 euros de broma, lo que cuesta esos aparatosos aunque ultraligeros Richard Mille que a los grandes deportistas les ha dado por ponerse en la muñeca (al final, gracias a la policía, el tenista recuperó la pieza). Otro de los atrapados por la tentación es el jamaicano Yohan Blake, quien, no se sabe si influido por la suerte que corrió el deportista español, no se lo quita ni para correr. Lo lució, de un llamativo color amarillo, en la final de los 100 metros que le llevó a la plata y en la semifinal de 200 de ayer. El problema es que el atleta igual está incumpliendo así la norma antipublicitaria que rige para los deportistas en los Juegos. El COI ya lo está analizando. En caso de ser considerado culpable, Blake puede quedar incluso descalificado. Muy bonito, sí, pero al final ese peluco no da más que disgustos.

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