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4 de diciembre de 2022 4/12/22

Opinión

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El líbero y la gestión del talento


  • 23 de febrero
    de 2009
  • Aprende Del Deporte

Atendiendo al Diccionario de la Academia, el líbero es un jugador defensivo sin posición fija. Pero el líbero es, para muchos, bastantes cosas más. Si existe una posición en la que la suficiencia de los futbolistas sea la característica preponderante, esa es la de líbero. Pensar en un líbero es imaginar al mejor jugador del equipo. Un buen líbero integra, más que ningún otro futbolista, a dos jugadores diferentes. En el plano defensivo, se trata de un jugador de colocación y anticipación, con dominio del juego aéreo y con mando en la zaga. En el aspecto ofensivo, el líbero debe conducir el balón con elegancia, dominar la pared, el dribbling y tener capacidad de llegada y visión de juego.

El origen del líbero se remonta al final de los años treinta, en el ámbito del cerrojo suizo creado el austriaco Karl Rappan en respuesta al WM inventado por Chapman en 1925. En el cerrojo suizo, el marcaje individual de tres defensas se ve reforzado por la utilización de un defensa libre situado más retrasado. Ya en los sesenta, el ‘catenaccio’ del Inter de Helenio Herrera empleó al líbero como complemento a la defensa de cuatro en un el 1-4-3-2. Más recientemente, la configuración 5-3-2 ha posibilitado el renacimiento moderno del líbero con vocación atacante.

El arquetipo del líbero soberbio y solvente ha sido el alemán Franz Beckenbauer, ‘El Kaiser’. Y tras su imponente estela, han ocupado su lugar en la selección teutona jugadores como Uli Stielike, Klaus Augenthaler, Lottar Matthäus, Matthias Sammer, Jens Jeremies o Karsten Ramelow. Es posible que, para ser el mejor líbero, haga falta ser alemán. Aunque hemos conocido líberos inolvidables, como Franco Baresi, Ronald Koeman, Alan Hansen, Frank Rijkaard, Bobby Moore… Pero la cuestión es que esta demarcación de líbero constituye una interesante alternativa para los jugadores veteranos que aún conservan intacta su técnica, pero comienzan a experimentar cierto declive físico. Muchos recordamos aún la última etapa de Bernd Schuster en el Bayer Leverkusen, ya con 33 años. Su recorrido era escaso, pero su jerarquía, inmensa. Sin embargo, en nuestro país, desde los tiempos de Pirri y su sucesor, Ricardo Gallego, no hemos tenido continuidad en la demarcación, salvo algunos casos fugaces. Iván Helguera en el Real Madrid de la Octava, Fernando Gómez ‘El Catedrático’ en el Valencia de Ranieri en su primera época… Quizás se trate de un problema de gestión del talento. Es posible que jugadores más ofensivos, pero de valía indiscutible, como Guardiola o Zidane hubieran podido tener una reubicación exitosa actuando como líbero. ¿Falta de visión?, ¿rigidez?… A mi entender, en todas las facetas humanas, pero en especial en el fútbol, el verdadero recurso escaso es el talento. Y los responsables necesitan flexibilidad para gestionarlo.

Ricardo Colomo
Profesor de la Universidad Carlos III

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