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5 de diciembre de 2019 5/12/19

Opinión

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El laberinto de Xavi Pascual


  • 19 de diciembre
    de 2012
  • Daniel Blanco

Arrasando por Europa, con sólo una derrota en la primera fase de la Euroliga y en un partido que ya no era trascendente, anda este Barcelona deambulando por las canchas en el torneo casero, con cinco derrotas en doce partidos (lo nunca visto) y con unos problemas tremendos para dar la cara. Esta contradicción es inexplicable por mucho que hayamos oído interesantes y sabias aportaciones en los últimos días.

Una de ellas la dio el compañero de ABC, Emilio Escudero, el otro día en TIEMPO EXTRA en Es radio. “Quizá el Barça no encuentre motivación en la liga ACB”. Es cierto porque se pasea por Europa en canchas tan brutalmente complicadas como las de Lietuvos, Besiktas y, sobre todo, CSKA de Moscu. Pero, aunque verdadero, el argumento no tiene justificación desde el punto de vista profesional. Esa plantilla millonaria es para dar la cara en todas las empresas que se le presenten.

Estamos ante un problema que Xavi Pascual no está sabiendo solucionar. Ya no vale con amarrar, con ser el equipo más hermético del continente. Ya no vale con defender a muerte porque, además, no se defiende a muerte. El Barça encaja 80 o más puntos en los últimos encuentros. Eso ya no vale. Le ha valido en ocasiones, le seguirá valiendo en otras, pero ya no sirve siempre.

Y Pascual no encuentra la manera por la falta de juego interior, para mí brutal. Y hay hombres que pueden hacer eso pero no están dando el nivel. A Nathan Jawai se le ve de Pascuas a Ramos y a Ante Tomic, tras un comienzo bueno, se le sigue notando esa falta de carisma patente en el Madrid y ahora en el Barça, que puede llegar a ser descorazonadora. Porque así se puede definir la apatía de un tipo que es capaz pero que no quiere.

Y en esas estamos en la jornada 12 de Liga Endesa con un problema para el Barça. La Copa del Rey. No parece peligrar pero la salida a Málaga y la visita del Madrid tal y como está el equipo de Laso pueden poner contra las cuerdas a un colectivo que ni en sus pesadillas más terribles había pensado en quedarse fuera del corte tras la jornada 17. Vamos, que ni se lo habían planteado.

Y puede buscar excusas Pascual en el rendimiento extraño de Marcelinho (unos días sí, otros no) en el estado físico general de Navarro, en Wallace, en Mickeal, en echar de menos a Ndong y a Vázquez, en todo. En que los equipos le han cogido el tranquillo a las exhibiciones defensivas del Barça, que valieron en 2010 para ganar Copa y Euroliga pero que se van quedando atrás con el paso del tiempo. Esto evoluciona, se puede ganar defendiendo, cómo no, pero como te pillen el truco vas listo. Los equipos ya saben que tienen que imprimir el ritmo alto, defender y correr, subir las líneas. Así se le hace un daño casi mortal a este Barcelona que no sabe ir rápido.

Y eso, al final, será un problema. El grupo de la Euroliga en el Top 16 es de miedo, la Liga se ha puesto rara (cuatro derrotas en cuatro canchas TOP, Bilbao, Valencia, Vitoria, Gran Canaria). Nunca estuvo tan mal a estas alturas en el torneo casero. La Copa, además, está lejos. Ir rápido en este deporte te da un plus. Ir lento es respetable, te hace ganar también, pero te quita frescura y capacidad de reacción. Esta velocidad del Barça es peligrosa para la Liga ACB. Tanto, que cuando te quieras dar cuenta estás a otra cosa y muy lejos de los de arriba. Lo tiene que cambiar el tipo del banquillo, alguien capaz, como ha demostrado siempre. Su obsesión por el basket le debe valer para salir de este laberinto.

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