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24 de agosto de 2019 24/08/19

Opinión

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El insomnio de Xavi Pascual


  • 14 de junio
    de 2012
  • Daniel Cana

“He pasado las peores cuarenta y ocho horas de mi carrera como entrenador”; contento pero exhausto resumía Xavi Pascual el tiempo transcurrido entre la sonrojante derrota de su equipo el pasado lunes y la meritoria victoria de anoche, que envía la final ACB a un definitivo desenlace en el Palau Blaugrana.

No parece osado aventurar que quizá XP sufrió algo de insomnio durante estas dos noches, y, en el contexto de la reflexión/preparación del partido, decidió apostar por una defensa en zona y en general por las alternativas. El orgulloso marcaje al hombre que ha dejado a muchos equipos ACB y en Europa en poco más de sesenta puntos esta temporada estaba resultando absolutamente ineficaz para defender al Real Madrid, casi hasta para superar los bloqueos. Como ya sucedió en la final de Copa del Sant Jordi, los bases blancos anotaban fácil (allí Llull, en esta final Sergio Rodríguez, siempre Carroll) y los móviles y talentosos pivots se movían por la zona con precisión. Además la sangría en el rebote en el cuarto partido fue lo que terminó de convencer a Pascual: zona de inicio y a menudo tras canasta del rival; desde sus inicios en el banquillo azulgrana no lo hacia.

Funcionó bastante bien, impidiendo que el Madrid alcanzara con facilidad los veinte puntos al final del primer cuarto, como estaba sucediendo durante toda la serie, y de entrada convirtió el choque en un partido real, no en un doloroso montón de minutos de la basura. Por supuesto, la intervención del entrenador necesitó de colaboración en la pista. Sin N’Dong, cuya rodilla mandó parar, la rotación se redujo en jugadores y aumentó en minutos. Traducción: defensa, rebote, circulación fluida de balón (sí, difícil de creer pero ocurrió), acierto exterior (49% tiros 2, 59% en triples) y confianza a borbotones. Navarro ya titular, siempre disponible en los momentos de la verdad. Huertas al estilo de un base sólido sin perder sus virtudes características. Lorbek en otro virtuoso ejercicio de fundamentos. Pete Mickeal, motivado como en el día en que desafió a Kobe Bryant. Y, sobre todo, CJ Wallace.

Discutido por su pasaporte tanto como por su juego, el ex estudiante de Princeton se marchaba ayer del Palacio de Deportes con 29 puntos combinados en los dos partidos, 6/9 triples, un montón de rebotes y sobre todo el carácter imprescindible en una final. Perdidas las de Copa del Rey y la Final Four, el Barça al menos alarga la liguera hasta el máximo tiempo y necesitará la máxima atención. Pese a completar un partido casi sobresaliente, el equipo azulgrana solo pudo cantar victoria en el minuto 39; el Madrid es difícil de ganar en un intercambio de canastas, posee tiradores eficaces como antídoto ante defensas en zona y seguramente es consciente de que en líneas generales el 2-2 no describe de manera certera lo ocurrido en los 160′ de buen basket disputados hasta ahora. Vigilia hasta el desenlace en el Palau. Esta vez Pascual fue el más despierto.

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