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24 de septiembre de 2018 24/09/18

Opinión

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El ‘héroe’ del silencio


  • 25 de enero
    de 2009
  • Elías Israel

No se le puede negar a Florentino Pérez un punto mágico. Estamos hablando de la primera campaña de marketing de la historia basada en el silencio. Florentino no dice, hace. Cuando alguien pregunte dónde empezó la caída de Ramón Calderón, yo siempre contesto que aquella noche, en ‘Punto Pelota’ con Josep Pedrerol, cuando el ex presidente dijo que: “sería cruel en un cara a cara con Florentino. Ha sido el único presidente de la historia que ha dimitido.” Ahora ya son dos. Florentino siguió sin hablar. Se plantó en Fez, se fotografió con Zidane y Ronaldo. Era una metáfora del presidente que consigue grandes estrellas, frente al que promete y no cumple. Fue portada de todos los diarios deportivos. Ramón Calderón perdió el norte desde ese día. Empezó a ver gigantes donde sólo había molinos y esos gigantes tenían la cara de Florentino. En lugar de presidir el Madrid, se refugió en su papel más conocido de opositor.

Luego, ya se sabe: Abellán tenía razón en muchas cosas, Nanín, Bárcena, la Asamblea manipulada del 7-D, la puntilla de Marca y siempre, siempre el silencio de Florentino.

Hasta el presidente ‘okupa’, o sea Vicente Boluda, legitimado estatutariamente pero no moralmente, juega a favor del presidente de ACS. Boluda necesita llegar hasta junio para cerrar las cuentas y auditarlas, para ‘salvar’ sus avales. Florentino no tiene decidido presentarse, pero prefiere que las elecciones sean en julio por temas familiares y profesionales, su auténtico partido lo está jugando ahora en el sector eléctrico.

Dentro de la campaña del silencio aparecen nombres. En su círculo se manejan cuatro en la candidatura del ‘por si’ (por si se presenta).

Son Zinedine Zidane, que ejercería de director deportivo, aunque preferiría dirigir la cantera; Arséne Wenger, técnico del Arsenal, un viejo deseo para el banquillo. Para ganar las elecciones, una apuesta definitiva, Lionel Messi, replicando, como buen ingeniero, la operación que le dio la victoria, la credibilidad y el impulso en las elecciones del 2000: un nuevo Figo. 150 millones de euros es su precio, aunque su círculo rastrea todos los resquicios legales para sacarle sin tener que pasar por la cláusula, incluído el de los jugadores menores de 25 años que llevan más de tres años de contrato en un club, que sería muy difícil de aplicar en un país donde existen las cláusulas, como es el caso de España.

A casi todos nosotros nos puede parecer casi pornográfico hablar de estas astronómicas cifras, pero en las moquetas de los grandes clubes europeos, hablar de 150 millones de euros es un precio de mercado –así de fuerte como suena-, después de que el Manchester City estuviese dispuesto a pagar 115 por Kaká hace apenas una semana.

Todos recuerdan al gran conseguidor, al presidente de la credibilidad, que sacó de la bancarrota al Madrid, el hombre de las cuatro torres (Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham). En fútbol siempre prevalece lo bueno. En el limbo quedan la salida de Del Bosque, Hierro y Makelele o los tres lamentables años futbolísticos, sin títulos, inédito en los últimos 54 años, con un carrusel de entrenadores y fichajes mediocres o la inexplicada dimisión, reconociendo haber malcriado a su ‘galaxia’. Pero es tal la ausencia de credibilidad y la falta de valores, que el madridismo necesita aferrarse a alguien creíble y Florentino es ese hombre.

El héroe del silencio anunciará su decisión cuando se convoquen oficialmente los comicios, pero ya aparece con cifras cercanas al 90 por ciento de apoyo en todas las encuestas de internet. No es que parta como favorito, es que casi parece quitar las ganas a cualquiera de presentarse. Pero Florentino duda, no de la victoria, sí del día a día del Madrid, la sobreexposición, colocarse otra vez en primera línea del foco, en medio de la tormenta mediática. Su situación ideal sería encontrar un delfín. Lo difícil para él no son las elecciones y los votos en zoos y parques de atracciones, lo que le horrorizaría es ver a su Madrid subido otra vez en ‘La Noria’.

Artículo publicado el 24-I-09 en el diario ‘Público’.

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