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20 de mayo de 2019 20/05/19

Baloncesto

El efecto dominó

Pones una ficha. Inmediatamente, colocas otra junto a la primera y así sucesivamente. Todas en fila india y con muy poco espacio entre ellas. Rozas la primera para que la gravedad haga su trabajo. Cae la primera y el resto la siguen segundos después. Causa y efecto. Pues esta temporada 2010/2011 es exactamente eso. Causa […]


16 de noviembre de 2010 Iñaki Cano Martínez - Sportyou

Pones una ficha. Inmediatamente, colocas otra junto a la primera y así sucesivamente. Todas en fila india y con muy poco espacio entre ellas. Rozas la primera para que la gravedad haga su trabajo. Cae la primera y el resto la siguen segundos después. Causa y efecto. Pues esta temporada 2010/2011 es exactamente eso. Causa y efecto.

Miami Heat consigue fichar a Lebron y Bosh, retener a Wade y revolucionar la NBA. Las reglas del juego habían cambiado y todo lo que ha venido detrás es una reacción de todo esto. Fue tal el impacto de “The Decision” que el mundo del baloncesto se quedó anonadado. Una nueva era se inauguraba con la reunión de tres supercracks que perdían dinero en el momento clave de sus carreras para poder formar una superplantilla. Era algo ya visto pero con muchos más fuegos artificiales. En menos de lo que tarda uno en decir “supercalifragilisticoespialidoso”, las franquicias de la mejor liga de baloncesto del mundo se preparaban para la mayor batalla que hayan podido ver en los últimos tiempos. Los Heat son la primera ficha.

Las siguientes fichas son los demás equipos. Los Lakers, Spurs, Celtics… todos se dan cuenta de lo que puede suponer esto y deciden actuar. Normalmente, los inicios en temporada regular son tranquilos y hasta cierto punto, relajados. No suele haber sobresaltos. Una balsa de aceite que empieza a calentarse cuando llegan las navidades para estar hirviendo en abril. Pero claro, los Heat habían provocado “algo”. Son la causa; la primera ficha de dominó. Ahora viene el efecto.

Los Lakers comienza muy fuerte. Gasol y Odom son los líderes físicos y anotadores de los angelinos. Kobe se recupera de la lesión de rodilla pero la plantilla está más metida que nunca. Todos quieren demostrar que a pesar de todos los fuegos artificiales que llegan desde Miami, ellos son los campeones y favoritos. Y eso se demuestra ganado. Y lo están haciendo (nota para los puristas y “comentaristas”: perder dos partidos de manera consecutiva no significa nada. En algún momento tenía que pasar. Es temporada regular. Los Lakers son el equipo más equipo de toda la NBA).

Boston Celtics. Plantilla madurita con gran entrenador. Rondo es el más joven y está enchufadísimo. Doc Rivers demuestra en cada tiempo muerto que es el segundo mejor entrenador de la NBA. Los de verde ganan a los buenos y triunfan con los justo y necesario frente a rivales inferiores. Físicamente impecables. Están a un nivel que suelen alcanzar en playoffs.

Spurs, Hornets, Bulls… todos quieren demostrar que el show de la NBA no son sólo unos Heat, que a pesar de todo, son un equipo en construcción. De un día para otro no se puede ser campeón. Una cosa hay que agradecerle a Riley y a sus Heat. Han provocado que el resto de protagonistas de esta película se tomen en serio hasta el estreno del tráiler. Gracias. De verdad. Nadie esperaba que los Lakers empezaran así. Nadie esperaba a los Hornets. Nadie esperaba a los Celtics tan metidos desde tan pronto. Nadie esperaba a Duncan, Parker y Ginobili tan perfectos en el mes de noviembre. Nadie esperaba que Roy hiciera sobreesfuerzos en verano en el gimnasio y se jorobara las rodillas. Nadie esperaba lo que está pasando porque todo es culpa de los Heat. Todo. Lo han cambiado de principio a fin. Son la causa… y también quieren ser el efecto.

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