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28 de septiembre de 2021 28/09/21

Opinión

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El disfraz de Wiggins


  • 08 de julio
    de 2012
  • Álvaro de Grado

Como solía hacerse en aquel programa llamado «Lluvia de estrellas», donde en un trago de agua te convertían en tu propio ídolo, se me ocurren transformaciones drásticas de la noche a la mañana. Una de las que más me llamó la atención durante mi infancia fue la que cambió a Rosa, la famosa Rosa de Operación Triunfo, para que prácticamente consiguiese entrar de cabeza por un vaso de cubata. Se quitó unos kilos de encima y casi era irreconocible. Otra sorprendente es la de Kevin Keegan, que obró el milagro de hacer desaparecer su melena morena rizada por un pelo corto canoso en cuestión de unos años. Cambios tan radicales e incomprensibles como aquellos que ocurren durante el tiempo de vacaciones, cuando en los meses que te marchas de casa se te olvidan los rincones donde guardabas tus secretos.

En pleno mes de julio, tiempo de descanso y siestas para algunos, de Tour de Francia y emoción para otros, se dio hace unos años una transformación que casi nadie pensaba. Bradley Wiggins pasó de quedarse cortado en los puentes a subir con los primeros en los puertos más exigentes. En un visto y no visto se plantó a un minuto del podio en 2009, sólo superado por Contador, Andy Schleck y Armstrong. Como quien pasa de vestir calaveras a ponerse un polo rosa de marca, el británico se presentó ante los favoritos como un rival a batir.

La Vuelta de 2011 confirmó todas las sospechas y, después de ser tercero tras Juanjo Cobo y su compañero Chris Froome, nos hemos plantado en el Tour de 2012 con Wiggins como máximo candidato a la victoria final. Cierto es que los más de 100 kilómetros contra el crono juegan a su favor, más especialista que cualquiera de sus contrincantes, pero salvo Evans, Nibali o el propio Froome no son muchos los que puedan presumir de tener fuerzas para dejarlo atrás cuando el panorama se empina y las cuestas llevan dirección al cielo.

Con el amarrillo en su maillot, Wiggins ya no tiene ciclistas encima de él en la clasificación general. Lo que sí le quedan son puertos y etapas. A ver si hay alguien que le quita el disfraz de vueltómano… si es que alguien sigue creyendo que es un disfraz.

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