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26 de septiembre de 2021 26/09/21

Opinión

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El día que Leo se arrodilló ante Diego


  • 30 de noviembre
    de 2020
  • Ricardo Rosety

Llevamos años debatiendo sobre quién es el mejor jugador de la historia, y ese debate parece centrado entre Diego Armando Maradona y Leo Messi. No parece terminado, al menos mientras el rosarino siga en activo. Pero la muerte de Maradona ha despertado una oda de reverencia de nivel mundial a la que no se ha escapado nadie. Ni Messi. Su celebración en el cuarto gol ante Osasuna es ya una de las imágenes icónicas de la historia del fútbol. Escrito desde el respeto, es la reverencia de Leo hacia Diego. Uno de esos reconocimientos que sólo ensalzan.

No fue con un detalle insignificante. Se levantó la azulgrana, que también había vestido Maradona, y mostró la 10 de Newell’s. La misma de 1993. La que había lucido “El Pelusa” durante 7 partidos en los que Messi le vio con la camiseta del equipo de su infancia. Algunos, que los hay, habrán visto en el homenaje un regalo a Yamaha, su patrocinador en aquel momento, y a Adidas, la marca de la camiseta leprosa. Otros, la gran mayoría, verán en esa imagen el reconocimiento y el respeto de Leo Messi hacia un futbolista que marcó a un país y a una generación en todo el mundo. Quizás ésto sólo pase en el fútbol, o sea impensable en otros deportes, pero no deja de ser una bonita batalla ganada al marketing. Romántica, para más señas.

En un campo sin público y en un encuentro casi redondo para el Barcelona, cualquier homenaje parece soso. Es el ambiente desangelado del fútbol al que obliga la pandemia y al que tratamos de acostumbrarnos. Hasta que Messi se enfunda la casaca leprosa con el 10 de Maradona. Y al ponérsela, deja esa imagen de un 10 fundido entre ambas camisetas. Parece hasta simbólico de alguien al que siempre han considerado el sucesor hacia el maestro. Sobre si lo ha superado o no, habrá tiempo y opiniones. Todas respetables. Pero ayer en el Camp Nou Messi reconoció a Maradona con un gesto lleno de simbología, de admiración y de respeto. Brazos al cielo, mirada en alto, beso de cariño y recuerdo para la historia. Nadie había imaginado este homenaje. El reconocimiento del 10 actual hacia el 10 de todos los tiempos. El día en que Leo se arrodilló ante Diego. Y con orgullo.

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