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14 de noviembre de 2019 14/11/19

Opinión

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El delirante caso Salvio


  • 20 de agosto
    de 2010
  • José Miguélez

Podría estar el Atlético a estas horas presumiendo de que el Balón de Oro del Mundial viste sus colores, haber adornado la Gran Vía con fotografías de Forlán con una de esas coronas que la propaganda sumisa ha establecido que sólo corresponden al vecino (ya que no reprendieron al uruguayo en las malas, que lo utilicen a favor en las buenas). Podría haberse metido el Atlético colchonerismo en vena e inyectar compromiso a cada componente de la plantilla, especialmente a los nuevos, entregándoles un DVD con las imágenes y el sonido de la hinchada durante los inolvidables 45 minutos posteriores a la derrota en la final de Copa. Podría, en suma, haberse dejado llevar por la inercia de un curso que al fin tuvo un final feliz y regalarse ilusión en las vísperas de un encuentro, la Supercopa de Europa, que sirve sobre todo para sacar pecho. Pero no, este Atlético incorregible parece dirigido siempre por su enemigo. El mejor gesto del verano para su causa lo hizo un outsider, el Niño, cuando subió la bufanda rojiblanca a la celebración de la Copa del Mundo. Pero desde dentro han preferido emitir mensajes autodestructivos.

Para superar el entusiasmo, el Atlético luce otra vez partidos perdidos ante equipos teóricamente menores, juego plomizo e indiferencia en la derrota. Ha puesto a todos otra vez a dudar. Los dueños se han rascado el bolsillo y han retenido a las figuras, pero cierran el verano con un asunto surrealista de final delirante: Salvio, el fichaje supuestamente estrella del invierno se tiene que ir cedido porque en los despachos no revisaron los pasaportes antes de contratar a Godín. Pitarch quizás no encontró en el mercado centrales comunitarios de nivel que costasen ocho millones. Y encima Quique Flores, el técnico que no contó con el argentino cuando pudo disfrutarlo, lo despide ahora con pose compungida. “Es como mandar a un hijo a un internado”, dice el cachondo.

Artículo del diario ‘Público’

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