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17 de octubre de 2019 17/10/19

Opinión

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El corazón de los futbolistas es cuestión de dinero


  • 07 de agosto
    de 2010
  • Sergio Barriocanal

Se cumple un año desde el fallecimiento de Dani Jarque. Ya son tres sin Antonio Puerta. Felizmente Sergio Sánchez vuelve a correr, después de haberse sometido a una intervención quirúrgica que le estabilizó su gran corazón de deportista. Llega el momento de los recuerdos, del homenaje, de ver cientos de artículos referidos a la tragedia, de escuchar nunca más. Pero la realidad es que los futbolistas españoles, por centrarnos en el deporte más sacudido por la desgracia, siguen expuestos a que cualquier día volvamos a llorar por una vida que se queda en un campo. Las cifras que se manejan dicen que en nuestro país fallecen entre 30 y 40 deportistas al año por muerte súbita cardíaca.

En España no existe ninguna reglamentación ni por parte del Consejo Superior de Deportes, ni de la LFP ni por la Federación que obligue a los clubes a realizar análisis genéticos a los futbolistas, la única prueba que puede diagnosticar y prevenir la muerta súbita. Sólo hay un club en la Liga BBVA que realiza este tipo de pruebas a todos los jugadores, incluidos los de las categorías inferiores: el Atlético de Madrid. Los médicos de equipos de fútbol, a través de la AEMEF han intentado en varias ocasiones que se incluya un protocolo obligatorio en los reconocimientos médicos, pero sólo han conseguido que se incluyan sus recomendaciones a la hora de examinar a los futbolistas.

Todo es cuestión de dinero. Las pruebas son muy caras, dicen los propios médicos de los clubes, y si la mayoría de los equipos de la Liga BBVA o la Liga Adelante no se las permiten imaginense más abajo, en Tercera o en Preferente. El gurú en esta matería es el Dr. López Farré del Hospital Clínico San Carlos en Madrid y se ha cansado de decirlo: Las pruebas genéticas pueden evitar el 70% de las muertes súbitas. Pero no, no se hacen. Apenas unos días después del fallecimiento de Dani Jarque, uno de los médicos del Real Madrid, el Dr. Serratosa, aseguraba que los exámenes que se les realizan a los jugadores son completas y que hacer pruebas más complejas como el estudio génetico o el electrofisiológico sólo debe estar motivada por una sospecha diagnóstica de que exista algún problema y añadía que “planterar este debate en los medios sólo puede llevarnos a confundir a la opinión pública y a los dirigentes de los clubes con el riesgo de terminar realizando pruebas innecesarias, con un coste económico excesivo”. ¿Innecesarias? ¿Coste excesivo? Es decir, que en vez de la prevención apostamos por la cura.

Parece mentira que con lo que mueve el mundo del fútbol no exista un pellizco en los presupuestos para asegurar la vida de los futbolistas y de los jóvenes de las canteras. Por cierto, seguimos sin noticias del corazón de Rubén de la Red. ¿Algún médico, no sólo en el Real Madrid, se atrevería a darle el alta para que vuelva a jugar al fútbol sin haber descubierto aún porqué se desmayó? Yo digo que no.

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