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25 de junio de 2019 25/06/19

Opinión

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El conchabeo de la AFE


  • 09 de abril
    de 2011
  • Eduardo Torrico

Soplan vientos de guerra en la AFE, que parece haber recuperado el ardor guerrero de antaño desde que es presidente del sindicato de los futbolistas Luis Rubiales. No digo que no le falten razones para hostigar a los clubes, porque la caótica situación económica por la que atraviesan algunos ha puesto a un montón de jugadores al borde del precipicio (el caso más sangrante seguramente es el del Rayo Vallecano). Pero ahí acaban las hostilidades de la AFE, que no tiene inconveniente en hacer la vista gorda con los despropósitos y con las cacicadas de la Federación Española de Fútbol.

La AFE se opuso tajantemente a jugar en fechas navideñas, como pretendía la Liga Profesional, alegando que los futbolistas no disfrutarían del periodo vacacional a que tienen derecho. La AFE volvió a oponerse cuando los clubes propusieron el cierre patronal, alegando que correr el calendario no permitiría a los futbolistas disfrutar de todo su mes de asueto. “La salud es lo primero y el futbolista necesita descanso”, vino a decir la AFE para justificar su tajante negativa.

Pero he aquí que ahora la Federación quiere que la selección española dispute la próxima edición de la Copa América, aunque ello signifique que los internacionales de Del Bosque se queden sin vacaciones e, incluso, que algunos no puedan jugar con sus respectivos equipos las rondas previas de la Champions League y de la Europa League. Y la AFE no sólo no se opone, sino que, en boca de Rubiales, afirma que la Federación “mima los futbolistas más que nadie”. Por lo visto, ahora ya no está en juego la salud de los jugadores, a pesar de que no puedan descansar todo el tiempo a que tienen derecho. Lo importante ahora es que la Federación haga un negocio tan pingüe como inesperado con la Copa América.

En realidad, Rubiales ya está tan domesticado por la Federación como lo estaba su antecesor en la presidencia de la AFE, Gerardo González Movilla. No hubo que insistir mucho: bastó con que lo subieran al avión oficial de “Villar Tours” en un par de desplazamientos y con que se lo llevaran de invitado VIP al Mundial de Suráfrica para que a Rubiales se le mojara definitivamente la pólvora. Por supuesto, la que tendría que utilizar contra la Federación, que se aprovecha de los futbolistas tanto o más que los propios clubes, con una diferencia: los clubes son los que pagan a esos futbolistas (obviamente en teoría, porque en la práctica ya vemos que no es siempre así) y la Federación se lucra con esos futbolistas que no son suyos, en una especie de proxenetismo deportivo que fomentan y protegen tanto la FIFA como los distintos gobiernos (en el caso español, el Consejo Superior de Deportes).

En España y en otros muchos países han obligado a los clubes de fútbol a ser empresas, convirtiéndolos en sociedades anónimas. Pero únicamente para lo que interesa a la FIFA, a las federaciones nacionales y a los gobiernos. Dictar leyes para que un trabajador de una empresa ajena esté obligado a trabajar gratis para ti es lo más parecido que existe al medieval derecho de pernada. Porque quieren los clubes, claro. Porque el día que se planten y lleven el caso al Tribunal de Luxemburgo o al Tribunal Comercial de Zúrich, se les ha acabado el chollo a Blatter, a Villar y a toda la caterva de mandamases federativos.

Hasta que eso suceda, Rubiales seguirá siendo belicoso contra la Liga Profesional y contra los clubes, pero manso como un corderito cuando se trate de la Federación. Siempre y cuando, por descontado, no le bajen del avión de “Villar Tours” y pueda visitar el próximo verano Argentina, que es un país que le apetece conocer.

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