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18 de noviembre de 2018 18/11/18

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El Caja Laboral descalabra al Madrid

Si antes del partido todas las apuestas apuntaban a una victoria local por las numerosas bajas que tenía el equipo vitoriano, a lo largo del partido parecía el Real Madrid quien no tenía la plantilla al completo. Messina lleva varios choques jugando con los jugadores justos y eso a una plantilla tan extensa como la […]


1 de mayo de 2010 Daniel Nieto - Sportyou

Si antes del partido todas las apuestas apuntaban a una victoria local por las numerosas bajas que tenía el equipo vitoriano, a lo largo del partido parecía el Real Madrid quien no tenía la plantilla al completo. Messina lleva varios choques jugando con los jugadores justos y eso a una plantilla tan extensa como la blanca la desluce, y de paso iguala la ventaja que tenía sobre el rival.

Si encima sólo anotan los que se supone que son los dos bases del equipo al principio de temporada, Llull (23 puntos) y Prigioni (22), algo falla y eso ante un Caja Laboral mermado pero con suficiente potencial ofensivo y defensivo, se paga. Los de Ivanovic tienen el mérito de dejar encarrilada una segunda plaza valiosísima de cara a la lucha por el título.

No empezó el partido muy bien para el Caja Laboral. Su mejor jugador y uno de los mejores de la ACB, Splitter, se ponía con dos faltas personales en los tres primeros minutos. Todo parecía ponerse en contra del conjunto de Ivanovic que a las bajas de Barac y Eliyahu se le unía tal inconveniente. Sin embargo el conjunto baskonista tiró de recursos y con una gran defensa empezó a irritar al Madrid en ataque. Poco a poco las distancias eran mayores y tras un 0-10 de parcial, se ponía once arriba en el marcador, 7-18. Ninguno de los tiradores blancos encontró su sitio en la primera mitad ya que ni Bullock ni Almond miraron el aro. La culpa de todo ello la tuvo San Emeterio.

En el segundo cuarto, con Splitter de nuevo en pista, los vitorianos se distanciaron con una máxima ventaja de 18 puntos, 17-35 a falta de cinco minutos para el descanso. Tan sólo Llull, Reyes y Prigioni mantenían las esperanzas blancas de intentar llegar al descanso por debajo de la barrera psicológica de los diez puntos. Para el base argentino éste era un partido muy especial ya que se enfrentaba a su ex equipo, donde ha pasado sus mejores años como profesional. Si ya el pasado fin de semana fue él quien tiró del carro en Granada, su primera parte fue para enmarcar con 11 puntos y un recital de recuperaciones. Al descanso, 35-46 para los de Ivanovic.

Nada más empezar la segunda parte se seguían complicando las cosas para el equipo visitante. Dos de sus tres pivots se ponían con tres faltas y Oleson sumaba su cuarta. El Real Madrid empezó a creérselo y tiró de casta y coraje. A falta de un minuto para el final de este tercer cuarto los blancos se colocaban a ocho y veían posible la remontada pese a que sólo habían anotado cuatro jugadores.

En los primeros instantes del decisivo último cuarto los locales se colocaban a sólo dos puntos, 66-68. Había partido y el Real Madrid iba hacia arriba y los baskonistas hacia abajo. Pese a todo ello y al empuje de Llull y Prigioni el Caja Laboral no podía dejarse remontar 18 puntos y sus jugadores empezaron a pensar cada jugada. A falta de un 1:40 para el final el marcador era de empate a 74 pero a partir de ahí los de Messina no supieron atacar. Dos balones perdidos y sendas canastas de su rival dejaron la remontada en una utopía. Finalmente el partido acabó 74-80. El Caja Laboral será segundo si logra ganar uno de los dos partidos que quedan, mientras que el Real Madrid tiene que esperar el milagro para no ser tercero.

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