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21 de noviembre de 2017 21/11/17

Opinión

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El burro y el sentido común


  • 10 de abril
    de 2010
  • Antonio Toca

En este país, los diarios deportivos tienen la “suerte” de tener unos directores con mando en plaza, hasta el punto que se dejan el honor de escribir sus propias columnas (algunos hasta diariamente). Nada que decir, si aquello que se escribe tiene su lógica, y no deja de lado la objetividad, yo apuntaría más por el sentido común. ¿Cuál es el problema? Si lo anterior desaparece, y el ego personal nubla la vista, nos encontraremos con una estupidez de tal calibre, burrada sería un término más ajustable, que nadie por debajo de él se va a atrever a llevarle la contraria, o como suele suceder en todo organigrama de un periódico, que le tumben el texto escrito. Ante todo torero, pensará el trencilla. Sin embargo, ese director que incumple toda norma lógica, al expresar una opinión que no hay por donde coger, olvida una cosa importantísima, pase lo que pase, se debe a su audiencia (lectores), y al menos, ésta, merece ser tratada con respeto y con inteligencia.

Leer la columna del Señor Inda en Marca donde invita a la contundencia, amparándose en el eufemismo de “sin salirse de la reglamentación”, es execrable, por mucha libertad de opinión a la que se agarre, y provoca un enorme cabreo generalizado, o personal, como demostró Carlos Martínez en su twitter (aunque hacía más referencia al titular del periódico del señor Inda que a la columna en cuestión).

¿Y todo esto para qué? Para defender el pragmatismo de un juego donde se debe premiar lo que suma y no lo que resta. Lo que se comentaba en esa columna se puede llegar a pensar más como humor pero jamás decir, y menos opinar, porque la lógica sale en su contra: en el FC Barcelona juegan otros 10 jugadores que consiguen, y eso no lo miramos en la acera contraria, que Leo Messi brille.

Antes que Michael Jordan se convirtiera en el amo y señor de la NBA, destacó a nivel individual, pero no consiguió hacerse con el título. La llegada de un entrenador como Phil Jackson (y empiezan los símiles), la aplicación de un sistema de juego en ataque basado en un triángulo (seguimos con los símiles), y componer a su alrededor una plantilla que les permitiese ser competitivos ante el rival fuerte que tenían enfrente (más símiles), consiguió que el mejor, Jordan, cumpliese con el objetivo que el destino le había encargado, instaurar su reinado en el baloncesto profesional americano.

Si los entrenadores contrarios hubiesen establecido la máxima de jugar duro y dentro de los límites del reglamento, supuestamente, no habrían podido con su equipo, porque ya se hubiera encargado Jordan y su entrenador de que el resto de sus compañeros hubiesen hecho el trabajo (pensemos en las pequeñas sorpresas tácticas que preparó Guardiola a la oposición de Juande Ramos). Su equipo, por los Chicago Bulls, batió records, y eso él nunca lo hubiera logrado solo. Que entendieron los contrarios, y en especial sus últimos rivales, que pasase lo que pasase, Jordan llegaría a los 30 puntos, lo vital, y eso defendieron los rivales, fue que el resto del equipo no sumara, y que el partido terminara derivando en un uno contra cinco, o que Jordan se encontrara sólo contra el mundo (cierto que una genialidad suya supuso su último título, pero fue la vez que vio de verdad las orejas al lobo).

Regresando al fútbol, lo que uno quiere decir, es que cuando te enfrentas al FC Barcelona lo debes hacer desde el pragmatismo, y desde la siguiente pregunta: ¿por qué Messi no destaca en la selección argentina? En la respuesta encontraremos la táctica. Y esta no se resume a escalonar los golpes, el juego duro y lesionar a Messi. Al señor Inda se le olvida eso. Hay más, y mira a los compañeros que le rodean y a una idea y un estilo. ¿Partido físico? Puede, pero siempre bajo la presión de la grada. ¿Quitarle la pelota? Desde ahí se defiende el equipo de Guardiola. ¿Hay miedo? En el Bernabéu, sí, el peso real del 2-6 de la temporada pasada. ¿La evidencia? Dejemos a Pellegrini que haga su trabajo, sobre una premisa: importa la victoria. ¿Y el juego? Desgraciadamente, eso parece que lo recordaremos mañana… pese a ciertas columnas publicadas.

Consulta aquí el especial de Sportyou sobre el Real Madrid-Barcelona

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