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15 de octubre de 2019 15/10/19

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El Barça sonríe un poco más en la locura de Riazor

Gran partido en Riazor. El Barcelona comenzó el encuentro como un ciclón. A los dos minutos de partido, Jordi Alba inauguraba el marcador con una gran jugada. Cinco más tarde sería Tello el que con una mezcla de velocidad y técnica haría el segundo gol. Y al cuarto de hora, los de Tito Vilanova ya […]


20 de octubre de 2012 - Sportyou

Gran partido en Riazor. El Barcelona comenzó el encuentro como un ciclón. A los dos minutos de partido, Jordi Alba inauguraba el marcador con una gran jugada. Cinco más tarde sería Tello el que con una mezcla de velocidad y técnica haría el segundo gol. Y al cuarto de hora, los de Tito Vilanova ya iban 0-3 gracias al primer tanto de la noche de Leo Messi. Parecía que el partido estaba sentenciado. Pero nada más lejos de la realidad. El Deportivo, que no había aparecido hasta ese momento en el encuentro, acortó distancias gracias a un penalti al borde del área que se encargó de transformar Pizzi.

Los de Oltra se crecieron entonces y creyeron en la remontada, a pesar del duro varapalo de encajar tres goles en menos de 20 minutos. Y sería Alex Bergantiños quien puso emoción e hizo creer al público de Riazor de que se podía lograr la machada. Un disparo suyo se coló entre la maraña de piernas de la defensa barcelonista y Valdés no logra blocarla. Pero entonces surgió la gigantesca figura de Messi que tras un grandioso pase de Cesc pondría tierra de por medio. Con 2-4 se llegó al descanso.

Tras volver de vestuarios, en la primera acción ofensiva del Deportivo, Pizzi logró un golazo de falta que se coló por toda la escuadra de Valdés. Nuevamente, había partido. La rigurosa expulsión de Mascherano echaba más leña al fuego de la ilusión deportivista por lograr algo positivo. Pero el Barça durmió el encuentro, como tantas veces ha hecho, durante un largo periodo de tiempo. Sobre todo con la entrada de Xavi no pasaba nada destacable más allá de que los cules resguardaban el balón ante la impotencia local. Hasta que Messi decidió que ya era hora de acabar con el sufrimiento. Se inventó una jugada, escapó de dos tarascadas de Marchena, se metió en el área y fusiló a Aranzubia. El 3-5 tampoco fue suficiente para calmar el ambiente, pues el Barcelona no contaba con que Jordi Alba, marcara un golazo incomprensible en propia meta. Al final, el Deportivo no pudo llegar a la orilla con éxito y el Barcelona sumó su séptima victoria para continuar líder de la Liga BBVA.

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