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18 de junio de 2019 18/06/19

Opinión

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El Barça pasa de la depresión al alivio y la ilusión


  • 04 de marzo
    de 2017
  • Andy Stalman

Luis Enrique anunció unos días antes del partido contra el Celta que dejará de ser el técnico del Barça a final de temporada. Y añadió que esto lo tiene “aliviado”. El primer tiempo de su equipo frente al Celta nos recordó al mejor Barça de la última década: magia y fantasía en estado puro.

Neymar parecía el Neymar que vino de Brasil para coger el relevo de Messi. Busquets jugó como jugaba Busquets. Rakitic parecía el que había maravillado en Nervión. Messi, el 10, jugó como juega siempre: a lo Messi. En conjunto, el equipo ofreció ráfagas al estilo ‘Globetrotters’. Hace tiempo que no se oían tantos “oooohhhhh” en un mismo partido.

Al finalizar la primera etapa mi atención, volvió a la palabra “alivio”. Si Luis Enrique estaba aliviado y transmitió ese sentir a sus jugadores, los once que saltaron al campo jugaron aliviados. Y como el fútbol no deja de ser un juego, disfrutarlo sin presiones trae como resultado unos 45 minutos de escándalo.

Dio la sensación de que el anuncio de la partida de Luis Enrique activó el regreso del Barça, ese conjunto que se divierte y divierte. Sin tensiones, disfrutando de lo que mejor saben hacer cuando tienen el balón. Si no, miren la definición de Neymar en el 2-0: una vaselina, o sombrerito, o como quieran llamarlo, para enmarcar.

La segunda parte no desentonó: tres goles más para redondear un 5-0. El número mágico de la Champions, el resultado ideal para pasar a la siguiente ronda. Es cierto que nunca antes en la historia de las competiciones europeas se remontó un 4-0, pero es cierto también que nunca antes hubo un tal Leo Messi.

Lo de Leo ya no entra en un diccionario, ni en Google ni en la Wikipedia. No hay adjetivos que abarquen lo que juega, lo que genera. Se venderán camisetas con la leyenda “Yo vi jugar a Messi”.
Esta noche brillaron Neymar y Busquets, y la luz la puso una pulga rosarina que no deja de asombrar al mundo.

El Barça volvió a ser el Barça. Habrá sido el “alivio”, o vaya uno a saber qué. Y mientras el Barça juegue así, el miércoles contra el PSG puede pasar cualquier cosa.

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