Archivo
23 de marzo de 2019 23/03/19

General

Al Barça se le atraganta la ecuación de Lillo

El Barcelona se ha acostumbrado a vivir en el alambre. En los dos últimos meses, salvo la engañosa goleada ante el Racing, no ha habido partido en el que los de Pep resuelvan con contundencia. En Almería volvió a jugar con fuego ante un equipo bien plantado y se quemó. Empezó muy lento y sólo […]


6 de marzo de 2010 José Mendoza - Sportyou

El Barcelona se ha acostumbrado a vivir en el alambre. En los dos últimos meses, salvo la engañosa goleada ante el Racing, no ha habido partido en el que los de Pep resuelvan con contundencia. En Almería volvió a jugar con fuego ante un equipo bien plantado y se quemó. Empezó muy lento y sólo fue capaz de desplegarse con velocidad cuando se vio contra las cuerdas, como si midiera sus esfuerzos. Así llegó un pinchazo inesperado en una Liga BBVA que no da pie a dejarse puntos en plazas teóricamente accesibles.

Desde el primer momento, el planteamiento de Lillo dejó claro que no iba a ser un partido corriente, un duelo tan difícil de descifrar como la verborrea del tolosarra. Con un equipo muy elástico, que se desplegaba con tres atacantes, defendía junto en el borde del área y presionaba a los centrales rivales con un mediocentro teóricamente defensivo, Lillo sorprendió a Guardiola. Aunque si alguien podía adivinarle, ése es su alumno aventajado Pep. Lo cierto es que el tempranero gol de Domingo Cisma, a la salida de un córner, reforzó la idea local y al Barça le costó hallar solución a la ecuación que propuso su rival.

El Barça tenía que remar a contracorriente por segundo vez en la temporada tras la derrota en el Calderón. Con un ritmo pausado y desanimado, clásico de los envites a la vuelta de las selecciones, el equipo azulgrana se estrelló una y otra vez contra el muro rojiblanco que, además, cuenta con un guardián en la portería como Diego Alves. El brasileño salvó las primeras aproximaciones de Xavi y Pedro pero no pudo hacer lo mismo con una falta botada por Messi que sólo vio Clos Gómez. El argentino se inventó un nuevo género futbolístico: resolver de vaselina un golpe franco en la frontal.

El inicio de la segunda mitad fue calcado al de la primera. Al Barça le costó desperezarse y el Almería sacó oro de una media ocasión de gol. Internada de Guilherme por la izquierda y pase de la muerte del brasileño que empuja Puyol a su propia portería. Seguidamente, Ibrahimovic picó en una provocación de Domingo Cisma y fue expulsado injustamente. Volvía a estar el Barça contra las cuerdas y volvía a emplearse al máximo. Llegaron así los mejores minutos de los azulgrana, que encontraron el gol tras un inocente despeje de Guilherme que empujó Messi y pudo hacer el tercero en varias aproximaciones de Xavi e Iniesta.

Lillo vio que el Barça se animaba y le trampeó sacando a dos delanteros. Goitom y Uche hicieron que el Barça se llevara varios sustos y se lo pensara dos veces antes de ir a por la victoria de forma desesperada. Al final sacó un punto que castiga su relajación culé y que sabe a gloria al Almería.

Suscríbete a nuestro newsletter

Volver arriba