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4 de julio de 2020 4/07/20

Fútbol

El Barça arregla un desastre

Aún se le espera. El Barcelona no apareció por Stuttgart. Al menos su versión más cotidiana. Recordó al del Vicente Calderón o al de la ida de los octavos de la Champions pasada en Lyon. Errático, lento, tierno atrás, posiblemente el peor Barça de la era Guardiola. Sobre todo en la primera mitad, cuando el […]


24 de febrero de 2010 José Mendoza - Sportyou

Aún se le espera. El Barcelona no apareció por Stuttgart. Al menos su versión más cotidiana. Recordó al del Vicente Calderón o al de la ida de los octavos de la Champions pasada en Lyon. Errático, lento, tierno atrás, posiblemente el peor Barça de la era Guardiola. Sobre todo en la primera mitad, cuando el Stuttgart le pasó por encima y le favoreció el colegiado en cualquier jugada dudosa. El gol de Ibrahimovic en la reanudación pausó el juego y anestesió al rival, con la lengua fuera tras el esfuerzo inicial.

El resultado no es malo, pero la alarma en el juego culé es evidente. Este año ha ganado tres títulos y sólo ha caído una vez en la Liga BBVA, pero su mejor versión, la que le dio el triplete, la ha mostrado a cuentagotas. Y ya entramos en la fase decisiva de la temporada, cuando un paso en falso te hace claudicar. La imagen de andar por casa le puede valer durante el próximo mes, para acceder a cuartos y seguir sumando victorias en la Liga. Pero la amonestación de Stuttgart no se debe pasar por alto.

Pep forzó a Xavi de inicio, y le juntó con Busquets y Touré , desplazando a Iniesta a la izquierda, lo que perjudicó la circulación de balón. Y no favoreció en nada la contención, pues Busquets andaba perdido por delante de su posición natural y Touré es una sombra de lo que fue el año pasado. Muy blando, el marfileño no impone. Y el Stuttgart, con poco, se plantaba en el área. Tras un cuarto de hora de posesión inútil culé, los alemanes se atrevieron. Cacau dio un par de avisos hasta que, a la media hora, aprovechó un centro milimétrico de Gebhart para, ganándole la espalda a Puyol, cruzar de cabeza el balón a Valdés. El miedo se apoderó de un Barça que, más impreciso que nunca, se vio totalmente desbordado.

En medio del arreón local llegaron dos jugadas polémicas en el área del Barça. Una mano de Piqué y un empujón innecesario de Márquez que bien pudo interpretar el árbitro como penaltis. La suerte le sonrió. Antes del descanso, Messi, poco participativo, protagonizó la única aproximación. Disparo blandito, Lehmann se la traga y el balón acaba en el palo. Le dio aún tiempo al Stuttgart de desperdiciar un mano a mano que sacó Víctor Valdés.

Pese al descalabro general, Guardiola no movió piezas en el descanso. El Barça apretó mínimamente y llegó el alivio del gol. Piqué lucha un centro, el balón le cae a Ibrahimovic y éste acierta a la segunda. Entraron, entonces sí, Henry y Milito por los muy desacertados Touré y Márquez. El argentino, mucho mejor que el mexicano, no tuvo fallos. Al francés aún se le espera. Con el cambio, Iniesta se movió al medio y contribuyó, junto con Xavi, a anestesiar el choque.

Quedó aún más tiempo para la polémica en una mano que saca Molinaro en la línea de gol y que vino precededida de otra de Ibrahimovic. Tuvo algún arreón más el agotado Stuttgart, que careció del acierto necesario para hacer más daño en la portería de Valdés. Al final, no hizo más leña del árbol caído e indultó a un Barcelona que necesita mejorar para repetir los éxitos del pasado.

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