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19 de noviembre de 2019 19/11/19

Opinión

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El arte de cabrear a todo el mundo


  • 11 de julio
    de 2019
  • Paco Navacerrada

Llevamos unos años que, aun por sabido, no dejamos de asombrarnos. No sé si todo el mundo, pero sí mucha gente, incluso aficionados del FC Barcelona. Todos miramos atónitos la manera en la que se desarrollan los acontecimientos en lo que llevamos de verano. Hay dos jugadores, de los que podríamos decir que están entre los cinco mejores del mundo para no apretar la cosa, diremos entre los diez, y que se han declarado en rebeldía. Se sabe por qué se han rebelado contra sus equipos respectivos, aunque se entiende poco a la vista de lo bien remunerados que están.

Antoine Griezmann y Neymar Jr. se encuentran en estado de rebeldía. A esta hora, ninguno de los dos se ha presentado en los lugares de entrenamientos de sus respectivos equipos. Por Los Ángeles de San Rafael, en donde el profe Ortega ya hace sudar de lo lindo a la plantilla del Atlético de Madrid, que se sepa, todavía no ha aparecido el futbolista francés, al que el conjunto rojiblanco paga más de veinte millones de euros por temporada. Por su parte, Neymar Jr. tampoco ha hecho acto de presencia en el lugar en donde el París Saint Germain realiza su estadía de pretemporada. Recordemos que Neymar cobra más de treinta millones de euros al año.

Ambos jugadores en rebeldía y un denominador común: el FC Barcelona. El Barça es un especialista. Enreda con futbolistas y luego quiere camelar a sus equipos y eso sienta muy mal. Según el comunicado que sacó el Atlético de Madrid hace unos días, el Barça llegó a un acuerdo con Griezmann en el mes de marzo. Entonces la cláusula del jugador se elevaba a doscientos millones de euros. Todos callaron en aquel momento. A partir del 1 de julio la cláusula de Griezmann se fijaba en ciento veinte millones de euros. El Barcelona, que quiere fichar al francés, porque de no hacerlo debería pagar una indemnización al jugador galo, llama al Atleti y le dice que si le puede pagar la cláusula a plazos. Además de p…, poner la cama. Así se debieron sentir en el club rojiblanco que le han dicho al Barça que la cláusula a ‘tocateja’ o Griezmann se queda.

Y luego está lo de Neymar, que también está huido y no ha aparecido por París para incorporarse a la pretemporada con sus compañeros. Pero esto de Neymar es ridículo. Se arrastra, suplica e implora a un club del que se fue dando un portazo, del que ha hablado mal del presidente y de los directivos actuales y al cual tiene demandado. Sin duda, no parece la mejor manera. Pero es lo que se aprende ahí dentro.
Luis Suárez, en el 2014, en rebeldía en el Liverpool; Coutinho, en el 2017, en rebeldía también en el Liverpool; Dembelé, en el 2018, en rebeldía en el Borussia Dortmund; Malcom, en el 2018, acepta una oferta de la Roma y el Barça se entromete y el jugador rompe el acuerdo. Ahora, Griezmann y Neymar. Y todos un denominador común: Fútbol Club Barcelona, que domina el arte de cabrear a todo el mundo como nadie.

PD. No quiero dejar pasar la ocasión, por si la semana que viene ya queda obsoleto. Dice un subdirector de un diario deportivo madrileño que prefiere a Neymar por doscientos veinte millones de euros que a Pogba por ciento ochenta. Y es natural que lo prefiera. Últimamente, los periódicos viven más de la bazofia que de la información y Neymar traería mucha bazofia al Madrid y eso, al periodismo de ahora, le gusta mucho. Pero hablaremos de esto la semana que viene.

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