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Egipto, un panorama desolador

La tragedia de Port Said prendió de nuevo la mecha de la violencia en Egipto. Miles de personas salieron a la calle este jueves para manifestarse y enfrentarse a la policía, señalada como gran culpable de la desgracia. Se teme que sea el inicio de una nueva ola revolucionaria, y el fútbol no se abstrae […]


2 de febrero de 2012 José Mendoza - Sportyou

La tragedia de Port Said prendió de nuevo la mecha de la violencia en Egipto. Miles de personas salieron a la calle este jueves para manifestarse y enfrentarse a la policía, señalada como gran culpable de la desgracia. Se teme que sea el inicio de una nueva ola revolucionaria, y el fútbol no se abstrae de esta incertidumbre. Juanjo Maqueda, ex jugador del Real Madrid y entrenador del Al Ittihad, explica a Sportyou que de momento la única certeza es que la actividad se ha parado «dos semanas», y que en Port Said, lugar de la tragedia, no se volverá a jugar «en los próximos cinco años». Es la decisión tomada por la Asociación de Fútbol Egipcia antes de que dimitiera el presidente y toda su junta directiva. No hay competición, y tampoco entrenamientos: «He planificado a los jugadores ejercicios individuales en los próximos días y me vuelvo a España hasta que se aclare la situación».

Maqueda cree que el parón de la liga irá mucho más allá: «Dudo que vaya a continuar la liga. Me pongo en la piel de los entrenadores y jugadores que han sufrido esto y no concibo que puedan competir de nuevo en dos semanas». El vestuario del Al Ahly se convirtió en un depósito de cadáveres. Aboutrika, la gran estrella del fútbol egipcio, tuvo que sacar en brazos del vestuario a un niño de 17 o 18 años ya fallecido, narró a El País el argentino Óscar Elizondo, ojeador del Al Ahly presente en el estadio.

«Se sabía que algo grave iba a pasar», cuenta Maqueda. Y es que los seguidores del Al Ahly son «defensores de la Revolución», mientras que Port Said es «proclive a Mubarak», presidente del país hasta el 11 de febrero del año pasado. «El odio viene de muy atrás. La versión oficiosa dice que durante la guerra con Israel, el Al Masry, por su situación geográfica, pidió al Ahly entrenar en El Cairo. Y el equipo cairota se negó», añade Elizondo en El País. «Todo el mundo pudo ver la poca vergüenza de la policía», resume Maqueda. Estallada la bomba, el panorama del fútbol egipcio es desolador.

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