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15 de junio de 2019 15/06/19

Opinión

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Efecto gaseoso, ¿o no?


  • 18 de diciembre
    de 2013
  • Iñaki Cano Martínez

Un cuarto de temporada regular y siguen arriba. El éxito se mide en tiempo y los Blazers no quieren ser los Devon Sawa de la Liga (busquen en IMDB quién es este chico). Sigo sorprendido por la forma y el contenido de este frasco oregoniano. Es la buena noticia. Nadie, repito, NADIE, les esperaba ni tan alto ni tan divertidos. Si nos ponemos a repasar, los Blazers han pasado por la cárcel de los Wallace, Stoudamire y compañía, han sufrido los excesivos rigores defensivos de McMillan, la retirada de Roy, cambio de dueños, de nombre del pabellón y, en menor medida, de uniforme. Parece que los últimos sí han sido para bien. Necesitábamos a los Blazers porque desde hace más de veinte años han animado el oeste. Por unas cosas o por otras, siempre acudían a nuestra llamada.

Lo curioso de esta nueva etapa es que son siete jugadores como mucho los que juegan de verdad los partidos. Una de las rotaciones más cortas que yo recuerde con un esfuerzo tremendo cada noche. Lo lógico es que no aguanten tanto y tan arriba pero, ¿y si lo hacen? Esa duda me emociona. En el periodismo (y el la vida) el “y si…” y el “por si acaso” deben estar presentes en las decisiones y en los juicios de valor. Son factores que provocan alegría, zozobra y, en definitiva, la pimienta que todos necesitamos.

Los Blazers viven en las alturas porque lo meten todo, todos. Básicamente. Revisen números. Lillard. Mathews. Hasta Robin López ha sido llamado a la causa. Creer. LaMarcus Aldridge es un hombre. Lo ha aceptado y ejerce como líder. Hace cosas que cuando Roy estaba, no podía. Que cuando le faltaba confianza, no hacía. Cuando no lo comprendía… Pero Stotts ha representado el papel de profesor que enseña al alumno brillante pero remolón que con codos, puede alcanzar cualquier meta. Suena a película americana pero lo de Aldridge es puro guión de cine: muy bueno pero le falta confianza hasta que llega la figura de un mentor que le empuja a abrazar la gloria a través de sus capacidades.

Probablemente bajen y toda la fuerza que demuestran se convierta en espuma. Como La Revoltosa que nuestro abuelo abría en verano para su tinto de verano.

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