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20 de febrero de 2019 20/02/19

Opinión

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Domínguez, millones a costa del escudo


  • 27 de junio
    de 2012
  • José Miguélez

Tiene tan sólo 23 años y da la sensación de que al Atlético, con su marcha, le han arrancado el trozo con vida más arraigado de su escudo. Así son los nuevos tiempos en lo que queda de Atlético: el sostén de su vieja identidad está en manos de los más jóvenes no de los veteranos. En esa casa hace tiempo que todos son recién llegados. Lo era Domínguez, con el brazalete de capitán en el brazo casi desde que dejó la cantera. Tan sólo unas horas después de cumplirse el 25º aniversario del comienzo de la cuesta abajo del Atlético, del viaje hacia el lado opuesto de su idiosincrasia, curiosa coincidencia, se va del Calderón la enésima esperanza de implantar y contagiar valores colchoneros en ese vestuario. Domínguez ha sido traspasado oficialmente al Borussia Moenchengladbach por ocho millones de euros, más otros dos por objetivos. Un negocio, sí, pero al tiempo una contradicción evidente con la prometida apuesta por lo atlético y por la cantera.

Por sentimiento, de lo que no anda sobrado, el Atlético sufre una nueva herida. Eso es indiscutible. Domínguez quería y entendía el Atlético y además le querían. Pero en términos contables y hasta futbolísticos cuesta no entender y hasta apreciar la operación. El jugador, dos Ligas Europa y una Supercopa de Europa a sus espaldas, protagonista estelar en el inolvidable 2010 rojiblanco como central zurdo o incluso lateral, perdió misteriosamente peso ante su propio descubridor (Quique Flores) y no tenía ninguno con Simeone, al cabo el principal responsable de su marcha. El defensa no puede gastar otro año sin muchos minutos de juego. Indiscutible con los sub 21, internacional al fin con la absoluta incluso vistiendo de rojiblanco, necesita crecer. Y los mensajes (cinco centrales fichados desde su aparición, el último el ‘abuelo’ Cata Díaz) no le invitaban a pensar que el panorama iba a cambiar. Entre el Atlético o jugar, jugar. De alguna manera se le ha empujado a irse.

Y para un club al borde de la quiebra también es comprensible la operación. Los dueños necesitaban ocho millones de euros con urgencia. Y en estos tiempos de máxima austeridad, sacar ese precio por un central, suplente aunque no por voluntad propia, es casi una proeza. Desde lo económico no caben reproches. Y más si esa venta sirve, como pregona la excusa oficial, para conservar a futbolistas principales amenazados de venta (Falcao y Adrián) o recuperar a Diego. Claro que estas cuestiones están por ver. Y lo estarán hasta el último minuto. Y más en este Atlético convertido sin disimulo en agencia de futbolistas.

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