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11 de noviembre de 2019 11/11/19

Fútbol

Demasiado sudor para tan poco rival

El exceso de adorno, que no de relajación, condenó al Barcelona a sudar más de lo debido ante el modesto Viktoria Plzen. Messi, espléndido en la generación de ocasiones, falló en la definición, pecando de egoísmo en algunas, rizando el rizo en otras. La ausencia de argumentos ofensivos de los checos, que, con buen criterio, […]


19 de octubre de 2011 José Mendoza - Sportyou

El exceso de adorno, que no de relajación, condenó al Barcelona a sudar más de lo debido ante el modesto Viktoria Plzen. Messi, espléndido en la generación de ocasiones, falló en la definición, pecando de egoísmo en algunas, rizando el rizo en otras. La ausencia de argumentos ofensivos de los checos, que, con buen criterio, se limitó a defender, facilitó que el Barça no se viera obligado a cerrar el encuentro hasta que quedaba media hora.

El resultado ante el Milan forzaba a no realizar concesiones pese a la entidad del rival. Por eso Guardiola tan solo dio descanso a Puyol. Jugaron por delante los seis habituales de la temporada pasada -Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro, Messi, Villa- y con el mismo esquema. El Viktoria formó con cuatro defensas, una línea de cuatro por delante, un mediapunta y un delantero, todos muy juntos. Salió con la intención de resolver pronto el Barcelona. Dos combinaciones rápidas, una entre Iniesta, Villa y Pedro por la izquierda, otra entre Alves y Messi por la derecha, rozaron el gol. Acertó a la tercera Iniesta, que dejó para el recuerdo dos paredes de lujo con Messi en la frontal del área y un regate tan dulce como venenoso. El manchego no ha notado su mes de baja. Una bendita noticia que haya regresado en buena forma. La paciencia que no tuvo el Barça con Piqué sí la ha tenido con la recuperación de Iniesta. Esa receta ha dado sus frutos.

Bajó el ritmo el Barcelona. Siguió controlando la posesión de balón ante un rival que en ningún momento le hizo daño. Por cuestión de matemáticas las ocasiones fueron goteando, muchas de ellas en jugadas de lujo, y sobre todo en las botas de Messi. Al poste se fue una falta potente y al limbo varias carreras espectaculares en que las que el argentino pecó de individualista. Regateó a todo el que se le puso por delante, pero falló en la definición. La mala puntería obligó al Barça a sudar demasiado en los últimos minutos. Un esfuerzo que no estaba previsto y que provocó una torcedura de tobillo de Messi. El apretón final se notó en la jugada del segundo. Villa presionó con intensidad a un jugador rival, robó la pelota y entregó el balón a Messi. El argentino volvió a fallar, pero Villa aprovechó el rechace y calmó la inquietud del Camp Nou.

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