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19 de noviembre de 2019 19/11/19

Opinión

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Demasiada incertidumbre


  • 19 de julio
    de 2012
  • Iñaki Cano Martínez

Dwight Howard busca equipo y no lo encuentra. Lleva un año pidiendo el traspaso que le saque de los Magic pero el intercambio no termina de llevarse a cabo. Doce meses en los que la imagen del center más dominador de la NBA se ha visto afectada. Él quiere ser campeón y en Florida es difícil que lo logre. Una historia que ya nos sabemos de memoria: gran jugador que desea el triunfo absoluto a toda costa. Un destino donde crecer y creer.

El proceso es complejo. El jugador quiere sacar un gran contrato y aterrizar en una franquicia con opciones reales de anillo. Dos condiciones difíciles de encontrar. Pocos son los equipos que le pueden ofrecer esa posibilidad. Evidentemente, los Magic sueñan con obtener un gran beneficio al desprenderse de su icono mediático y atractivo deportivo más relevante. Howard renovó la pasada temporada por un año más pero con condiciones para asegurar su salida. La actitud de ambas partes no fue la mejor. El jugador se transformó en una bomba en el vestuario. Caprichoso y desmotivado, Howard no ha gestionado muy bien todo esto. Declaraciones públicas desmintiendo el traspaso pero deseos privados filtrados que hablaban de todo lo contrario. Amar a los Magic para luego desprestigiar a su técnico y a algunos de sus compañeros. Todo de cara a la galería buscando no ensuciar su imagen (cosa que sí ha sucedido). La falsedad envuelve la sonrisa de Howard. No quería hacer el rídiculo de Lebron con “The decision”. Hay veces que aquello del anillo de cualquier manera te empuja a elegir mal en tus pasos.

Sin embargo, ese ansia ganadora que demuestra D-12 no le está beneficiando en nada. Ha pasado de buscar un destino adecuado a aceptar cualquier cosa. Su falta de implicación en los Magic, sus deseos de anillo, sus representantes y su manera de entender la vida. Elementos de esta ecuación y que, sumados, nos dan como resultado un círculo vicioso: Howard quiere salir de Orlando; como quiere salir, juega sin motivación; su iniciativa mengua porque la franquicia no construye un equipo campeón; como no hay opciones al anillo, Howard quiere salir. Situación desagradable para todos.

Desde que Howard se “borrara” en la recta final de la pasada temporada, los rumores se han intensificado tanto como el pasado mes de febrero. Entonces, estuvo a punto de salir pero el culebrón acabó con una huida hacia delante en forma de renovación. Ahora toca sacar la calculadora y encontrar una solución que satisfaga a todos. Desde los renovados Nets hasta los Lakers, pasando por los Rockets y los Mavs. De la larga lista que se manejaba en los despachos de los Magic se han ido cayendo candidatos poco a poco. Conseguir sumar a Howard en tu equipo supone un salto cualitativo y cuantitativo esencial para transformar los objetivos de cualquier franquicia. También las exigencias. Hay condicionantes económicos y deportivos exigentes que pueden hacer peligrar los dos deseos de Howard: el dinero y el anillo.

Los Rockets y los Lakers son ahora los más cercanos al objetivo. La salida es complejo y el traspaso no sería el habitual implicando sólo a dos equipos. Para que los salarios cuadren y las plantillas no queden desiertas de calidad, se deben sumar uno o dos equipos más. Una operación nada sencilla. Pocas veces, los deseos del jugador se escuchan en estas circunstancias. De manera directa y pública, los Magic pueden hacer lo que quieran pero Howard se ha ganado esa supuesta posición privilegiada por ser una estrella de la liga a nivel global. Toda esa fuerza que puede llegar a poseer la está perdiendo por cómo ha ido gestionado esta negociación. Howard puede acabar en cualquier lugar. Ésa es la sensación que desprenden los rumores y que cualquier salida puede valer. Los Rockets están construyendo un proyecto de futuro y Howard sería la guinda del pastel. Sin embargo, Houston no es un mercado muy grande (para él). Los Lakers le ofrecen el paquete completo de dinero-anillo pero la eterna comparación con Shaq le echa para atrás. En las últimas horas, esos sentimientos contrarios se han diluido y L.A. parece su destino. Confluencia de sentimientos contrarios para Howard. Una llegada a los Lakers haría olvidar el drama de este proceso, podría servir para limpiar la imagen de D-12 y empujar agresivamente a los angelinos hacia la conquista de un anillo.

Ahora toca esperar el desenlace. Los aficionados están siendo espectadores de un espectáculo diferente, poco agradable pero con un final que puede ser brillante ya que proporcionará un nuevo mapa en la liga mucho más interesante. Howard puede ser campeón o ser el líder de un proyecto de futuro…o quedarse en Orlando y proseguir su senda de vergüenza y desmotivación. Tres direcciones finales. Incertidumbre.

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