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5 de octubre de 2022 5/10/22

Opinión

Opinión

Del infante Parejo al huracán Samuel


  • 17 de febrero
    de 2009
  • Antonio Sanz

Han enfilado en Barcelona al protegido de Di Stefano. No sé si es bueno o malo, al menos por ahora. Seguro que es bueno que Don Alfredo le dedique tanto tiempo y tanto halago al infante Parejo y seguro que es malo que el ‘barcelonismo’ radique el epicentro de críticas en un debutante que tiró de pecho-lata para ¿intimidar? al Barça. La frase, pronunciada en los vestuarios de El Molinón, tiene su guasa y su contexto: “Ya estamos a 10 puntos, jugarán presionados”, sentencia con una ingenuidad pueril, propia de un chico que debutaba esa tarde en Primera división y a quien, nadie mejor que él, la ‘Saeta’ encomendó enarbolar la bandera del madridismo desde Valdebebas. En una jornada de secundarios -comandados por la sempiterna corneta de Raúl– el Real Madrid apretó los dientes en Gijón para ganar con Huntelaar, Marcelo, Javi García, Lass o el propio Parejo. Llegar a diez puntos del FC Barcelona a estas alturas de campeonato es una buena noticia para el Madrid, que gana a jirones con más arranques de corazón que acciones brillantes que enmarcar en la galería futbolística del buen juego.

Visto desde la perspectiva del madridismo, el optimismo es natural y sale de dentro. Y más, en un crío que ha purgado su pubertad con seis meses de trabajo en la Segunda división inglesa en el londinense Queen’s Park Rangers. Pero el gran Barça, hasta estos días, se mantenía apiñado al golpe de pedal de Guardiola con algún demarraje interno de Etoo, bien controlado por el vestuario. Pero ahora el camerunés vuelve a desmarcarse del pelotón en una entrevista a una publicación francesa. Así, se acredita como mercenario del fútbol, sinceridad plena para aplaudir, y desacredita a quien se besa el escudo como gesto de amor a los colores -en clara referencia a Leo Messi, quien ha celebrado así sus últimos goles en el Camp Nou-. Los celos vuelven a traicionar a Samuel. Tan noble, como incapaz de digerir el escaso, para él, cariño que le llega desde la grada. Si antes competía con Ronaldinho por el amor de Dulcinea, hoy pierde con Messi en la pelea por la misma gesta. Lo que no confiesa, creo, es que sigue enamorado de un molino de viento llamado Real Madrid. Por el bien del fútbol, que no se lo lleve un huracán. Ah, y el equipo que lo fiche, que le otorgue los poderes de rey. No se conforma con ser el príncipe de la corte.

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