SPORTYOU

Archivo
15 de noviembre de 2019 15/11/19

Opinión

Opinión

Del autobús a semifinales… vía Pau


  • 18 de septiembre
    de 2009
  • Daniel Cana

Existía preocupación en el entorno de la selección de basket de cara al partido de cuartos de final del Europeo ante Francia, más allá de las cuestiones exclusivamente técnicas. Los franceses, invictos, habían jugado su último partido el martes casi a mediodía. España, ayer miércoles. Aunque la debilidad del rival, Polonia, hizo posible el reparto de minutos, no había otra manera de desplazarse de Lodz a Katovice que meterse en un incómodo autobús nada más acabado el partido. Ciento y pico kilómetros, pero un tiempo de viaje de tres horas, por la noche, que limitaba el descanso de los jugadores. Además, esperaba el rival, el más atlético y físico de todo el torneo.

Una vez más, en el deporte de equipo, queda demostrado que el corazón, la ambición y el ansia de ganar siempre van por delante del físico. Si la cabeza quiere, todo lo demás es superpuesto. España ha barrido a Francia, con una ventaja de veinte puntos, y accede a semifinales donde esperan Grecia o Turquía. Es muy difícil saber qué ocurre de puertas adentro del equipo, pero lo que es innegable es que, desde el segundo cuarto ante LItuania, que seguramente nos aclaró y recordó a todos (cuerpo técnico incluído) las virtudes del equpo, la selección ha mejorado.

Bajo las premisas de una defensa agresiva y un ataque en transición, el equipo se ha rearmado. Hoy, además, se ha añadido una nueva característica al repertorio. La rotura de un dedo de Pau Gasol durante la preparación le impidió llegar en las mejores condiciones al inicio del campeonato. Su ilusión, sin embargo, se ha mantenido, como ha demostrado ante los medios y en la cancha. Y el día que más necesario era, 28 puntos. No sólo eso: intimidación defensiva (9 rebotes y 3 tapones), pelea con los kilos de músculo frances, liderazgo en cancha. A veces se nos olvida, pero tenemos en el equipo a una súper estrella de la NBA, que ha convencido este año hasta a los más escépticos con su anillo de Campeón. Con él, puedes jugar un basket sencillo de concepción pero sólo ejecutable con mucho talento: balones interiores, el Gasolsistema (como el utilizado muchas veces con Epi en los tiempos de la selección de Díaz Miguel), y, aprovechando las ayudas defensivas, amenazar desde la línea de tres puntos con Navarro y Rudy. Cuando se obtiene ese equilibrio es indefendible para ninguna selección europea.

El otro temor, este ya puramente baloncestístico era, por supuesto, Tony Parker. Sus tres títulos NBA y su buen Eurobasket le avalaban. Bien, pues señores, aunque parezca increíble, el criticado Ricky Rubio le ganó la partida. Sólo 6 puntos hizo el francés, con 1/8 en tiros de campo y unas pobres 3 asistencias. Pero más que las estadísticas, lo que consiguió Ricky fue incomodarle, negarle su juego habitual y sobre todo y fundamental, quitarle el tempo del partido. El partido se jugó como quiso España y Francia no encontró alternativas.

Es muy fácil hacer leña con Scariolo. Seguramente no ha estado bien, ni técnicamente ni como gestor de vestuario, pero si es inteligente debe continuar por este camino. Olvidarse de intervencionismos y apostar por el continuismo de este equilibrio ya mencionado que España ha encontrado. Grecia espera, y ellos, como nosotros, recuerdan la final de Japón 2006 y de cómo y de qué manera les sacamos del partido en apenas un cuarto. Y sin Pau. La continuación del reto (no caigamos en el error de ya dar el Oro por ganado), el sábado a las 18.15 horas.

Suscríbete a nuestro newsletter

Volver arriba