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22 de noviembre de 2019 22/11/19

Opinión

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Cuando al crack le hace crack, le duele al fútbol


  • 20 de septiembre
    de 2010
  • Andy Stalman

Ojalá la lesión de Messi no empañe el notable triunfo del Barça en el Calderón, se oía murmurar mientras Leo se retorcía de dolor y se llevaba las manos a su cara para esconderla de la tristeza, la bronca y la frustración. El tobillo le quedó como una sandía. Me hizo acordar el tobillo de Maradona en el Mundial del 90, antes de jugar contra Brasil.

Así terminó, de manera agridulce, una tarde-noche extraordinaria de fútbol, pero vayamos al comienzo. Cuenta Julio Maldini en su libro “De la naranja Mecanica a la mano de Dios” que antes de enfrentarse a Holanda en el Mundial del 74, Pedro Marchetta y Roberto Perfumo tuvieron este dialogo:
– Marcheta: “Mira Roberto, a estos holandeses se les frena, esperándolos atrás.”
– Perfumo: “ Sí, esperándolos con una revólver y una granada en la mano cada uno.”

El Barça, tiene reminiscencias de esa Naranja mecánica, aunque el atuendo de este domingo haya sido un verde indefinible. Parar al Barcelona cuando ataca no es tarea sencilla. Este domingo 19 de septiembre tenía un cartel de lujo, el Supercampeón de Europa, recibía al mejor equipo de la decada (¿de la historia?), el Barça de Guardiola. En la rivera del Manzanares, el estadio con más ambiente de Europa, como le gusta definirlo a mi amigo Carlos, se jugaba uno de los mejores partidos del calendario.

El Calderón y su afición no fallaron. Que montaje señores. Lleno absoluto. Una recepcion a los 11 de gala apoteosica con decenas de banderas y hasta cañones lanza papeles. Era una tarde grande para un grande que vuelve a sentirse como tal.

Enfrente ese equipazo. Este Barça que hace pocos días un estudio lo ubico como el club más popular, más admirado y con más simpatizantes de toda Europa. Un Barcelona que puede jugar casi todo el partido con Busquets de central, entre Piqué y Puyol y que tuvo, hasta el minuto fatídico de la lesión, a un Messi endemoniado, imparable, desatado, generoso, solidario, memorable.

Messi jugo un partido 10 puntos. “Ya dejó de ser un nene”, decían cerca de mi asiento. “Ya se lo ve mayor”, se oía mas alla. “Es un as, mira cómo juega, por favor”. Los adjetivos calificativos, las
expresiones de asombro, las opiniones sobre el 10 que como cataratas inundaban el aire de oraciones interminables eran infinitos. Casi podríamos sintetizarla en una inolvidable frase de Joan Manuel Serrat sobre ‘la Pulga’: “Es una caricia más que me hizo la Argentina.”

Enfrente un chaval de tan solo 19 años que, para mi, esa noche se consagro definitivamente. Ya no se puede hablar de casualidad, suerte o buena fortuna. Cuando a dos de los mejores goleadores del mundo, dos rompe-redes, dos rompe-récords, como son Messi y Villa, les tapas casi todo lo que te tiran, incluidos tiros al ángulo o un mano a mano contra el mejor del mundo, estamos en presencia de un crack. De Gea, salvo infortunio del destino o que suceda algo sumamente inesperado, está llamado a ser uno de los mejores porteros de la historia. Vean, si pueden, el segundo tiempo y entenderán de que les hablo.

De los otros 20 jugadores podríamos escribir mucho y bueno, pero Leo Messi y De Gea estuvieron varios escalones por encima del resto. Al Kun se lo vio fuera de ritmo, una pena; Piqué clavó un gol estilo Passarella; pecho y a la red. A lo ‘Kaiser’. Otra vez sensacionales Xavi y Dani Alves y muy bien en el Aleti Assunçao, que no brilla pero esta siempre ahi, un enorme jugador. Crece mucho Godín, e Iniesta tiene ese andar con el balón, que pareciera que no toca el cesped sino que lo sobrevuela. La ovacion a Iniesta de todo el estadio se está transformando ya en un rito de cada campo. Ese gol, esa Copa inmortales.

En los banquillos, dos técnicos jovenes, ganadores, elegantes y que jugaron un muy buen partido en las pizarras. Fue interesante ver los planteamientos, y cómo un equipo como el Barça puede reinventarse varias veces a lo largo de un partido.

Me llamo mucho la atencion la ubicacion de Busquets, en esa defensa que podía defender con cinco o atacar dejando sólo tres. Interesante. El clima dentro y fuera del campo, las gradas de gala, la gente que es la que en definitiva le da la vida al deporte más hermoso del mundo. Todos los condimentos para un broche de oro a un domingo de futbol sensacional. Salvo por esa entrada a Messi, esa lesión inoportuna.

Ese cielo estrellado, esa luna reflejandose sobre el Manzanares le daba la despedida a un gran partido entre dos enormes equipos y quedaba como testiga de la agridulce victoria del Barcelona y la
agridulce derrota del Aleti.

Esperemos que Leo vuelva pronto a los estadios; el fútbol, mientras, estará apenado y dolido por su ausencia. No todos los días se ven duendes como el en noches como esta.

Andy Stalman
Managing Director de Cato Partners

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