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18 de noviembre de 2018 18/11/18

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La ‘manita’ de Cristóbal Soria

La trifulca del descanso del Real Madrid-Sevilla, junto al túnel de vestuarios, tuvo su origen en una manita. La que el delegado del Sevilla, Cristóbal Soria, se pasó toda la primera parte mostrando al banquillo rival, un provocador recordatorio de la goleada sufrida por el equipo de Mourinho en el Camp Nou unas semanas atrás. […]


21 de diciembre de 2010 - Sportyou

La trifulca del descanso del Real Madrid-Sevilla, junto al túnel de vestuarios, tuvo su origen en una manita. La que el delegado del Sevilla, Cristóbal Soria, se pasó toda la primera parte mostrando al banquillo rival, un provocador recordatorio de la goleada sufrida por el equipo de Mourinho en el Camp Nou unas semanas atrás. Curiosamente, el mismo resultado que había obtenido el Sevilla solo unas semanas antes.

La provocación de Soria abrió una espiral de insultos cruzados. En la retirada a vestuarios, el propio Soria dirigió un grave insulto al entrenador de porteros del Madrid, el portugués Silvino Louro, que quiso pasar de las palabras a los hechos y se lanzó a por él, apartando bruscamente a Agustín Herrerín, el delegado de campo, que tropezó con la moqueta y rodó por el suelo.

Durante el descanso, el árbitro, Clos Gómez llama a su vestuario a Louro y Soria, y les expulsa. Se da la circunstancia de que Louro estaba inscrito como “ayudante sanitario”, ya que el entrenador de porteros no tiene derecho a ocupar una de las 13 plazas del banquillo.

Tras conocer su expulsión, Soria se quedó fumando en la puerta del vestuario del Sevilla, lo que le costó una nuevo altercado, esta vez con un empleado que le llamó la atención. Fumar en esa zona está prohibido.

Al comenzar el segundo tiempo, Soria no se fue a la grada, sino a unos de los boxes (palcos VIP) que hay tras los banquillos, desde donde siguió increpando al banquillo madridista. Herrerín se lo comunicó al cuarto árbitro, que le recuerda que Soria está expulsado y, lo que pueda hacer en la grada, escapa a su control.

Herrerín habla con la seguridad del estadio, que sí echa a Soria de la zona de boxes (no tenía el pase correspondiente) le sube a la grada. Al rescate del delegado sevillista acude un directivo, que le extiende una invitación de box. Soria vuelve a la zona de palcos y el jefe de seguridad del Real Madrid, Julio Cendal, le pone dos vigilantes, por lo que pueda pasar. Cuando Di María marca el único gol del partido, Soria salta al campo y se mete en el banquillo. El cuarto árbitro, ahora sí, interviene para mandarle de regreso a la grada.

“Es un impresentable”, opina Herrerín; “no hace más que crear problemas, tanto a su equipo como a los rivales”.

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