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20 de febrero de 2019 20/02/19

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Cristiano salva un ‘match-ball’

El fútbol no es una ciencia exacta, no se lleva bien con las matemáticas. Es por eso que las clásicas cuentas que se hacen a final de temporada suelen jugar malas pasadas. En todas las quinielas del fin de semana entraba una victoria cómoda del Real Madrid ante Osasuna. Es la ecuación perfecta: equipo que […]


2 de mayo de 2010 José Mendoza - Sportyou

El fútbol no es una ciencia exacta, no se lleva bien con las matemáticas. Es por eso que las clásicas cuentas que se hacen a final de temporada suelen jugar malas pasadas. En todas las quinielas del fin de semana entraba una victoria cómoda del Real Madrid ante Osasuna. Es la ecuación perfecta: equipo que se juega el título, en su estadio, contra otro que está muy cerca de su objetivo. Pero el fútbol no se hizo para ser fiel a los pronósticos.

Osasuna salió con el orgullo herido por los rumores que le juzgaban precipitadamente, mordió y se aprovechó de un Real Madrid tierno en defensa. Los de Camacho, muy sólidos, pusieron en serios aprietos al aspirante al título, que tiene prohibido resbalar para mantener sus opciones. Tuvieron que salir al rescate sus dos factores más impredecibles. Cristiano y Marcelo. Desbocados, se resistieron a entrar en la telaraña de Osasuna. Fueron los únicos capaces de tirar un desmarque, de producir algo inesperado. Además, sus goles llegaron en momentos clave.

Siempre a remolque, el Real Madrid mostró su versión más plana. Un gol tempranero de Aranda dibujó el paisaje perfecto para cualquier visitante en el Bernabéu. Albiol erró en una cesión a Casillas y el punta no perdonó tras driblar al portero. El Madrid se enrabietó y fue a por el empate. Cristiano y Kaká conectaban con facilidad y Ricardo sufría. En jugada individual llegó el empate del portugués. Recibió en el balcón del área, buscó el hueco y sacó el látigo para anotar de tiro raso.

El adelanto visitante parecía un accidente, pero no se produjo ninguna embestida blanca. Con una defensa en zona, bien ordenada y colocada Osasuna desesperó a los merengues. Los de Camacho, a partir de ahí, estuvieron cómodos en defensa y no renunciaban a hacer el segundo. Así fue que el filo del descanso, tras un saque de banda, Aranda cedió de cabeza para que Vadocz fusilara de volea a Casillas. El gol volvió a enrabietar al Madrid por unos minutos, sobre todo a Marcelo. El brasileño se adentró en el área, encontró una rendija entre los dos centrales y cabeceó a gol una asistencia de Granero.

En la reanudación, lejos del éxtasis que le produce un gol en contra, el Madrid, sin alma, cayó en la mediocridad. Sólo Cristiano inquietó a Ricardo con dos disparos. Mientras, Osasuna esperaba su oportunidad, y llegaron dos. Aranda, en boca de gol, se topó primero con Casillas y en el rechace remató alto. Después, en la más clara, Vadocz y Masoud de plantaron ante el portero pero fallaron. El tiempo se agotaba, y Osasuna retrasaba sus líneas mientras el Madrid gastaba sus últimas balas. Tuvo que aparecer Cristiano, en el último minuto, para embocar en el segundo palo un centro de Higuaín. El portugués, el factor más impredecible, el que se deja ver en cualquier esquina, acabó por hacer buenos los pronósticos. Tiró del carro y mantiene al Madrid con opciones de título.

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