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23 de julio de 2018 23/07/18

Opinión

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Cristiano condena al Bernabéu a Benzema


  • 24 de febrero
    de 2018
  • David de la Peña

Es una obviedad que la temporada de Karim Benzema es deficiente. Sus malos números goleadores no la explican, porque, a estas alturas, no vamos a descubrir al francés. Su gran valor en su ya extensa etapa en el Real Madrid ha sido, principalmente, ser el mejor amigo de Cristiano Ronaldo. No hace falta un gran análisis: Cristiano remata más veces y con más comodidad porque el 9 del equipo no es en realidad un delantero centro, y el que ejerce de tal llega desde zonas difíciles de vigilar para los rivales. No es su único valor, porque a pesar de que Mourinho le tachase de gato, el portugués sabía perfectamente que el 9 blanco era imprescindible a la hora de desarrollar su plan de juego, y es algo que se ha repetido para el resto de inquilinos del banquillo del Bernabéu.

Benzema ha sido un lujo para gestionar cualquier transición veloz del Real Madrid. Siempre con balas a su lado, tener un punto de apoyo por delante de la línea de la pelota con su agilidad para parar el cuero, sacar a los centrales de sitio y dejar que galopasen los Cristiano Ronaldo, Ángel Di María, o más recientemente, Gareth Bale, ha sido un recurso sobresaliente para el equipo blanco. Tácticamente, un valor añadido, además de un futbolista capaz de agilizar la circulación en el último tercio de un equipo por el que han pasado Xabi Alonso, Luka Modric, o Isco Alarcón, siempre agradecidos por la soltura de Karim al devolver la pelota.

Más cuestionado que nunca, la pregunta ahora es cuando y cómo hacer el relevo. Cristiano Ronaldo ha hablado delante del Bernabéu: él quiere al francés. Le ha defendido de pitadas, le ha señalado tras que éste le asistiese y hasta le ha dejado lanzar un penalti ante el Alavés que hubiera significado su hat trick. Sin embargo, el primer tramo de la temporada del portugués abre un lógico debate. Cristiano ahora vuelve a marcar, pero por momentos va dejando incógnitas. Probablemente sea una simple cuestión de edad, porque ya no gana con tanta facilidad zona de remate gracias a sus incontenibles primeros metros de arrancada de los que gozó en su plenitud física, y evidentemente será un problema que irá creciendo paulatinamente.

Pero Cristiano lleva 28 goles, en su peor temporada, a 24 de febrero. Los analistas se pueden echar a un lado, porque él mismo ha lanzado el mensaje, claro y directo: su pareja de ataque es Benzema. ¿Qué números hubiera tenido el portugués si el acompañante hubiera sido Luis Suárez o Lewandowski? A la conjetura va la realidad de las tres Copas de Europa en cuatro años, dato concreto e indiscutible. A la ecuación hay que añadirle otro problema, y es que esa soltura de Benzema también se va apagando, lo que también explica que especialmente este curso, haya jugado mal en más ocasiones de lo habitual, cuestión que se desliga de que no marque goles y sin duda, más preocupante a corto plazo. La pregunta a la que la grada le da la evidente respuesta de dar boleto al francés no es, en realidad, tan sencilla en una planificación deportiva. Cristiano condena al Bernabéu a Benzema, y lo hará hasta que sus números goleadores dejen de ser los de un extraterrestre.

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