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6 de julio de 2020 6/07/20

Opinión

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Copa trágica


  • 11 de enero
    de 2010
  •  

Estimado Sr. Blatter;

Me tomo el atrevimiento de escribirle para referirme a los tristes acontecimientos ocurridos en las horas previas al comienzo de la Copa de África 2010.

En primer lugar corresponde mostrar las condolencias a las familias de los fallecidos y del resto de victimas del atentado, pues hayan resultado heridos o no, todos los que se vieron atrapados en aquel infierno son victimas del atentado, ya que muchos de ellos sufrirán secuelas psicológicas que precisarán de largo tiempo para recuperar la normalidad. Pero tras las correspondientes condolencias, las muestras de solidaridad y los minutos de silencio, corresponde también cuestionarse una serie de temas en torno a este asunto.

Empezaré por preguntarle si usted considera que el mundo del fútbol debe mantener su confianza en un organizador, que en un primer momento intenta “airear” una versión oficial de un pinchazo en el autobús para ocultar un atentado terrorista con el único objetivo de mantener la imagen del torneo. Sinceramente y en mi modesta opinión personal, esto no es serio ni respetuoso con las víctimas, pues estamos hablando de vidas humanas y aunque algunas veces por sus actuaciones parezca lo contrario, estoy convencido que tanto la organización que usted preside, como las Federaciones que de ustedes dependen, son defensores por encima de todo de la vida humana. En consecuencia, no cabe otra que esperar de ustedes una profunda investigación y la rápida depuración de responsabilidades de quien haya sido responsable de tan desafortunada idea.

También quisiera preguntarle si este asunto no es ya una muestra lo suficientemente clara de que la Copa de África es un torneo que debería reconsiderarse y sobre todo, que debería ver modificado su formato y las fechas en las que se celebra. Y es que no parece muy profesional que mientras los equipos pierden en este mes de enero a jugadores muy importantes que han costado un dinero y a quienes siguen pagando su salario, se encuentren además con que los tienen disputando una competición que, por lo que parece, no es capaz ni de garantizar la seguridad de los que allí se encuentran. Pienso que el fútbol ha alcanzado un grado de profesionalización, que lo ha convertido en un emporio empresarial, en el que se mueven contratos e intereses millonarios y sinceramente, creo que esto debería hacerles meditar en la posibilidad de modificar los esquemas en los que ustedes se siguen moviendo, que son aquellos esquemas de un fútbol semiaficionado que ya tienen más de un siglo. Tengo la sensación de que si uno le dice a los señores de la NBA que las selecciones de baloncesto europeas van a jugar un torneo en plena temporada, veríamos como los americanos negarían rotundamente la presencia de los jugadores que allí prestan servicio. Ya vemos que incluso cuando son torneos fuera de la temporada americana como los JJ.OO., los Mundiales y los Europeos, cada vez hay más reticencia por parte de los señores que pagan unos salarios millonarios a esas estrellas que visten las camisetas de sus selecciones de un modo altruista.

Sinceramente Sr. Presidente, no tengo dudas de que tiene usted un gran control sobre las Federaciones nacionales, lo que permite que los equipos apenas puedan protestar por estos atropellos, pues debemos recordar que usted preside uno de los pocos mundillos que en pleno siglo XXI no permite a los equipos que participan en sus competiciones acudir a la justicia ordinaria, en defensa de sus intereses. Pero debe hacérselo usted mirar, por que por este camino tarde o temprano se encontraran ustedes con una reacción de los clubes, que en estos momento ya está tardando en llegar.

Comprendo que ustedes viven en una realidad política, en la que un voto de Angola vale lo mismo que el voto de los españoles de cara a su elección como Presidente del Fútbol Mundial, pero en el ejercicio de esa labor política no vale todo. Por tanto, debería usted comprender que en el fútbol hay niveles de mucha profesionalidad y que cada día más se están viendo afectados profundamente por estos “bolillos” que ustedes se empeñan en mantener con el objetivo de “proteger la universalidad del fútbol” y tener contento a todo el mundo.

Aún tenemos fresco en el recuerdo cómo usted con su bastón de mando se permitió amenazar de frente al gobierno español con excluir a nuestra selección de una Eurocopa si se tomaban el atrevimiento de hacer cumplir la legalidad en las elecciones a la Presidencia de la Real Federación Española. Afortunadamente para los aficionados españoles, en esa ocasión le permitieron que se saliera con la suya y pudimos jugar esa Eurocopa en la que nuestra selección fue claramente la mejor, proclamándose campeona del torneo y dando una tremenda alegría a todos los que apoyamos a nuestro equipo nacional.

Por todo lo anterior y por muchas más razones que harían este escrito interminable, me tomo el atrevimiento, estimado Presidente, de rogarle que medite sobre la conveniencia de aceptar que el fútbol también ha evolucionado y que acepten que no se puede contentar a todo el mundo a costa de jugar con los activos de unos pocos y cargando en las costillas de los que se juegan su dinero el importe de su actividad política.

Con toda mi consideración.

Un fuerte abrazo.

La Sombra.

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