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19 de septiembre de 2019 19/09/19

Opinión

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Controlar a los gallos y quitar a las gallinas


  • 31 de julio
    de 2012
  • Iñigo Marín

No es extraño que lo que provoca felicidad en unos suponga un problema para otros. Un ejemplo para argumentarlo se vive en San Sebastián. Si la afición de la Real está encantada por contar con Vela, Chory Castro, Griezmann, Xabi Prieto, Ifrán, Agirretxe y Joseba Llorente para formar la punta de lanza de su equipo, Philippe Montanier se encuentra ante todo un dilema.

La pasada edición de la Liga BBVA fue testigo de cómo el francés las pasaba ‘canutas’ para llevar a cabo sus rotaciones y esta campaña se le presenta peor todavía. Sin bajas en ataque, gracias al regreso del mexicano, la llegada de Gonzalo Castro amplía el abanico de posibilidades ya disponible el curso pasado. Además, la polivalencia de Vela, ‘Chory’, Ifrán y Griezmann ofrece un sinfín de conjugaciones y, de todos los atacantes del vestuario, sólo dos tienen asumido que les puede tocar ‘chupar’ banquillo.

Como se suele decir, hay muchos gallos en un solo corral y el técnico deberá saber gestionarlo. Habrá que ver cómo se lo monta Montanier para que no se monte la marimorena. El mal rollo que una serie de malas decisiones puede provocar dentro del equipo es peor que una derrota en el tiempo de descuento, en casa y ante el eterno rival.

El caso del ataque no es el único que llama la atención. Apenas se escuchan comentarios sobre la línea defensiva, en vista de las limitadas opciones que ofrecen los zagueros de la plantilla, entre los que Iñigo Martínez es el hombre a seguir. Pero la medular es una nueva fuente de alegrías, al mismo tiempo que de problemas, aunque por otros motivos. Elustondo y Markel Bergara no terminan de demostrar las cualidades que se les adjudicaban y ambos habrían acabado con la paciencia de más de un técnico. Pero Montanier no se plantea (o no lo ha hecho de momento) elaborar una alineación en la que no figure ninguno de los dos.

No tiene la intención de colocar a Illarramendi de ‘4’ y condena a su equipo a saltar al campo con dos jugadores que dejaron de ser promesas hace ya unos años. Illarra se exhibió al mando de la sala de máquinas y si regresara a su posición natural, Griezmann podría asociarse con Zurutuza o Rubén Pardo en la línea de tres cuartos. Este último lleva tiempo llamando a la puerta del once titular, pero parece que nadie escucha el timbre. Lo más lógico es que estos cuatro centrocampistas se repartan los minutos, pero habrá que ver lo que pasa.

Al entrenador galo le han dado la posibilidad de terminar lo que comenzó la pasada temporada. Ha corregido errores, como hacer los cambios a partir del minuto 70, y es momento de progresar. Dispone de una de las mejores versiones de la Real de los últimos años y sus decisiones serán claves en el devenir de un club que, esta vez sí, sin excusas, debe pelear por entrar en Europa. Aún falta mucho para hablar de objetivos a largo plazo, pero de momento, Montanier cuenta con dos claros objetivos, ambos relacionados con la composición de las alineaciones.

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