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7 de julio de 2022 7/07/22

Ciclismo

Contador y el hombre duplicado

Como en la novela de José Saramago, Contador se ha encontrado en este Tour con el hombre duplicado, que además posee vínculos de sangre. Se apellida Schleck y es de Luxemburgo. El problema es que Alberto cree que se llama Andy. Y se equivoca. No porque Frank esté más fuerte que su hermano (aunque pueda […]


14 de julio de 2011 Daniel Cana - Sportyou

Como en la novela de José Saramago, Contador se ha encontrado en este Tour con el hombre duplicado, que además posee vínculos de sangre. Se apellida Schleck y es de Luxemburgo. El problema es que Alberto cree que se llama Andy. Y se equivoca. No porque Frank esté más fuerte que su hermano (aunque pueda ser) o tenga más opciones para ganar (aun cuando tras la etapa de hoy lleva ventaja), sino simplemente porque no podrá marcar a los dos todo el tiempo. La táctica de los brothers es clara, la mostraron en Luz Ardiden, sin alardes de fuerza pero con inteligencia: atacar de manera alternativa. Contador, enmarañado entre las ruedas de Evans, Basso, Cunego e incluso Voeckler cada vez que quería responder, pareció sentirse confuso. Este no era quizá el escenario que había previsto, y a dos kilómetros y medio de meta finalmente dejó ir al hermano mayor, se quedó a rueda del menor, del que cree es su único rival, para terminar cediendo doce segundos también con él.

Andy no cruzó la línea de Luz Ardiden sobrado, la última y torcida pedalada le delató, pero fue un buen día para él. Para ellos. «Ha salido casi perfecto, como habíamos previsto», dijo. Lo peor para Contador no es el tiempo perdido, pese a que empiece a acumulársele en contra. Lo delicado es que no parece tomar las mejores decisiones. Hoy no tenía un día óptimo, es obvio. La rodilla molesta, también. Pero si de verdad creía, como repitió machaconamente ayer, que él no era el que tenía que atacar primero, mientras que confiaba de manera absoluta en su condición física, está corriendo el riesgo de quedarse sin tiempo y sin espacio. Este año tiene más de un enemigo, lleva retraso en la clasificación tras el primer gran día de montaña, matiz importante e infrecuente para él, y no debe pensar en la CRI final de Grenoble y su presunto favoritismo; es a final de Tour y en ella influirá más la poca fuerza restante que la especialidad.

Para llegar a este descrito desenlace, el equipo Leopard pretendió tensar la carrera desde el principio del Tourmalet, a casi cincuenta kilómetros de meta. Ambiciosos desde el coche, pero sin motor en la carrertera. Ver a Cancellara, segundo en el orden de trabajo, descolgarse tan pronto, no fue buena señal. Siete, ocho kilómetros más tarde, en ese muro tremendo repleto de público de toda edad y nacionalidad que es la rampa que da acceso a La Mongie, centro logístico del Tourmalet, ya era Voigt el que, quizá en su último canto del cisne, a sus cuarenta años de edad, trató de conmemorar aquella frenética subida del 2008. Resultó efectista verlo en vivo, a pocos metros, pero para el desarrollo la carrera solo lo padeció Klöden, castigado ya por una caída en La Hourquette d`Ancizan. El bufido de Johan Bruyneel regresando al coche tras ayudar a su última esperanza lo decía todo.

En el descenso, y ante la indefiniciòn de los favoritos, fue Samuel Sánchez el que tomó la iniciativa. Siempre en cabeza junto con el experimental Gilbert y su compañero Vanendert, aprovecharon para hacer camino y, tras superar a los meritorios fugados Geraint Thomas y Jeremy Roy y la pájara monumental de Roman Kreuziger, afrontar Luz Ardiden. Un minuto de ventaja tenían a falta de diez kilómetros, mientras Andy Schleck se quedaba solo en cabeza, sin equipo más allá de su hermano, igual que Contador. Los Leopard al menos habían trabajado algo. Pero los equipiers de Saxo Bank fueron cediendo sin más, con mención especial para Jesús Hernández, que realizó un surrealista ataque de doscientos metros…y quedar descolgado quinientos después. Al ratito Navarro, muchísimo antes Noval. Como dato, el líder llegó arriba con un compañero, Rolland.

Fue el polaco Szmyd, gregario de Basso, quien realizó el grueso de la subida hasta los primeros movimientos de Andy. Volvamos al principio, por el final. La arrancada de Frank fue síntoma de fortaleza real. Dejó el grupo a ese mencionado minuto de Samuel y en apenas dos kilómetros casi le alcanzó. Al asturiano le sobraron un segundos para celebrar el resultado de su valentía. Luz Ardiden acogió, como antes a Perico, Induráin, Laiseka y Cubino, a un nuevo vecino del otro lado del Pirineo en ganador. Mañana el que quiera o crea podrá pedir inspiración en Lourdes, via Aubisque. Plateau de Beille espera el sábado con su terrible dureza. No sería necesario un milagro en forma de ataque para que Contador recupere tiempo e iniciativa, pero no puede demorarlo más.

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