SPORTYOU

Archivo
11 de diciembre de 2019 11/12/19

Opinión

Opinión

Contador de sueños


  • 26 de julio
    de 2010
  • Iñaki Cano

Érase una vez un país que no se comía un colín en el deporte mundial y los que mandaban se exprimían las meninges -poco, también es verdad- por encontrar una solución a tan magno problema. Los nativos del país, salvo en contadísimas ocasiónes, disfrutaban de algún que otro éxito, pero eso sucedía tan de tarde en tarde, pasaba tan poco…

El fútbol, deporte rey de ese país, sólo lograba triunfos con la camiseta blanca del Real Madrid y una vez con la de la selección en el 64. Un tal Federico en 1959 ganó una vez, la carrera ciclista más importante del mundo y el hijo de un emigrante en 1973, llamado Luis, volvió a ganarla. Hasta 1988 que un segoviano, Pedro Delgado, volvió a quedarse con el maillot más importante del mundo de la bicicleta, el Tour era para aquel país, el sueño de una noche de verano. En la década de los 60, en tenis, un tal Manolo Santana también ganaba hasta en hierba y en Inglaterra. Otro que se llamaba Manolo, nacido en Granada, pero de apellido Orantes se le acercaba con triunfos en la tierra batida. En el deporte de las motos Ángel Nieto era el campeonísimo de aquel país, pero como casi no se le veía, pues tampoco por aquella época tuvo la repercusión que debería haber tenido y eso que ganó 12+1 campeonatos del mundo. Cuenta la leyenda, que hubo también un atleta llamado Mariano Haro que lo ganaba casi todo. Incluso quedó cuarto en los juegos de Múnich del año 1972. En aquel país de bajitos, hasta en baloncesto se ganó una medalla olímpica en Los Ángeles’84. Pero en aquel país no terminaban de sentirse felices los ciudadanos con el deporte y eso que contaban con ellos. Los triunfos no llegaban como el país soñaba. Siempre les despertaban del sueño en los últimos instantes, siempre se quedaban en el casi. Los nativos de aquel país estaban esperando a que un día sonara la flauta, quizás por casualidad.

Dos años antes de los Juegos Olímpicos del 92, los dirigentes deportivos y la televisión estatal, decidieron que si algunas empresas y el estado ponían algo más de dinero, quizás se podrían fabricar deportistas de éxito y así intentar ganar alguna medalla en el mayor acontecimiento deportivo que aquel país iba a organizar. ¡Y aquello funcionó! Se ganaron medallas en muchas disciplinas y hasta en fútbol, que seguía siendo el opio del pueblo, se ganó una medalla de oro. Aquel año de 1992, no sólo se ganó con la selección de fútbol olímpico, también hubo un equipo que no vestía de blanco, el Barcelona, que conquistó la Champions en el mes de mayo. Aquel país y su deporte estaban cambiando. Un navarro llamado Miguel Induráin, por entonces, ya reinaba en las carreteras del país vecino. En Francia y en su Tour, los vecinos del sur ya mandaban.

Desde entonces en aquel país llamado España, el deporte es la alegría del pueblo. Aunque los altibajos políticos y económicos de aquel país no sean como para no preocuparse, el deporte alegra la vida y mucho al personal. En éste verano del 2010, cada fin de semana es una fiesta para el pueblo español. En junio Rafa Nadal y un nuevo triunfo en Paris. Después Gasol vuelve a ganar en la NBA. A primeros julio, España se vuelve loca al proclamarse campeón del Mundial de fútbol. Sin terminar el mes julio más grande de todos los tiempos, Jorge Lorenzo, uno los herederos de Ángel Nieto, arrasaba en Laguna Seca. También en un circuito pero sobre un Fórmula 1, de nuevo Alonso ganaba un Gran Premio, el de Alemania. Es una juerga detrás de otra. ¡Qué país señor, qué país!

Pero no todo se terminó en el mediodía del 25 de julio de 2010, no. Por la tarde del día de Santiago, patrón de España: quinto Tour consecutivo para aquel país, mi país: España. Después de Pereiro, Contador. Luego Sastre y al año siguiente otra vez Contador. Como no hay dos sin tres, ni tres sin cuatro… Alberto Contador, por tercera vez y en su honor, volvió a escuchar el himno español en lo más alto del podio de los Campos Elíseos de Paris. Contador ganó el Tour de Francia una vez más. El de Pinto lloró y con él, todo un pueblo y un país. Un país llamado España que se está acostumbrando a ganar pero que no se olvida de los años en los que no se comía un rosco. Ahora, hoy, es tiempo de festejos de lucir orgullosos la bandera que nuestros deportistas defienden y ven ondear en lo más alto de los mástiles de todo el mundo. España y su deporte hoy por hoy, es la envidia del mundo. Esos tiempos de sueños interrumpidos por las pesadillas del casi, han terminado. Probablemente no, con total seguridad aquel país que no se comía un colín, el 25 de julio del año 2010 celebró el patrón de España como nunca antes lo había hecho. Y, colorín colorado este cuento espero, que no se haya terminado aunque de momento seamos felices y comamos perdices como si se hubiera acabado. ¡Yo soy español, español, español!

Suscríbete a nuestro newsletter

Volver arriba