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La conjura del Barça empezó en Whatsapp

Hay momentos en los que los equipos de fútbol hacen ‘clic’ y cambian el chip de manera increíble. La catarsis que supuso la derrota del Barcelona en Anoeta marcó un punto de inflexión en el devenir de la presente temporada, en la que se puede conseguir un triplete, y no es exagerado afirmar que puede […]


16 de mayo de 2015 - Sportyou

Luis Enrique y Leo Messi

Hay momentos en los que los equipos de fútbol hacen ‘clic’ y cambian el chip de manera increíble. La catarsis que supuso la derrota del Barcelona en Anoeta marcó un punto de inflexión en el devenir de la presente temporada, en la que se puede conseguir un triplete, y no es exagerado afirmar que puede cambiar la historia del club. Aquel momento deportivo de máxima tensión obligó al presidente a destituir a Andoni Zubizarreta y a Josep María Bartomeu a convocar elecciones, como constatación de una crisis en toda la regla.

Una excelente información del diario Sport nos retrotrae a aquellos días y aporta algunos entresijos del cambio radical del Barcelona, desde entonces hasta ahora, cuando Luis Enrique puede conseguir su primera Liga este fin de semana y aspira a un triplete en los próximos 20 días. El mismo Luis Enrique planteó abrirle un expediente de falta grave a Messi, tras faltar al entrenamiento en la víspera de Reyes, donde los niños del Barça se habían acercado para ver a su gran ídolo. El argentino había sido relegado al banquillo en Anoeta e hizo patente su descontento. Cristiano Ronaldo le sacaba 15 goles en 16 partidos, pero a Leo, sobre todo, le dolía sentir que se dudaba de él. Estaba dispuesto a aguantarle el pulso al entrenador. La gastroenteritis que el club esgrimió no se la creía nadie.

Con el club en plena combustión, los capitanes decidieron tomar el toro por los cuernos. Si querían volver a ser lo que eran, la prioridad era recuperar a Messi. Xavi fue clave en aquel momento. Había que convencer a Leo, siempre receptivo a la sensibilidad de sus compañeros. El regalo de Reyes de Leo fue acudir a entrenarse en solitario. Era su guiño a la plantilla. Según cuenta Sport, mientras los jugadores del Barça disfrutaban de la festividad con sus familias, dos mensajes por Whatsapp, entre los propios jugadores, cambiarían la historia de la temporada: “Si seguimos así, está claro que no ganaremos nada este año” y el segundo era una llamada a la acción: “No podemos pasar otra temporada en blanco”. El resto de la historia ya se conoce. La conjura de Whatsapp puede llevar al Barcelona a su segundo triplete de la historia.

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