Archivo
15 de noviembre de 2018 15/11/18

Opinión

Opinión

Caza al madridista


  • 18 de octubre
    de 2018
  • Paco Navacerrada

Definitivamente se ha abierto la veda. Yo, que soy un ingenuo, pensaba que quizá fuese un viento pasajero y que poco a poco iría amainando. Pero no. Ya en la última batida, el perseguido, con brutalidad y con saña, fue Gareth Bale y ha durado bastante. Y lejos buscar sangre en otro sitio, la prensa (papel, radio y televisión) se ha lanzado como vampiros ávidos de sangre sobre Sergio Ramos. A Bale le sacudieron bien durante casi dos semanas. Que si falta de compromiso, que si falta de integración, que si no habla español, etc. En fin. De Bale ya escribí la semana pasada, pero hay por twitter un artículo de José Luis S. Ortiz. Sin duda, el artículo definitivo sobre Bale. El que lo quiera leer, y merece la pena hacerlo, ya sabe dónde encontrarlo.

Y ahora le ha tocado el turno a Sergio Ramos. La prensa ya despellejó a Bale, a Vinícius (acaba de llegar, tiene 18 años y ya sabe con quien se juega los cuartos), Benzema, Marcelo, Keylor, Varane, Casemiro… Podría estarme un rato largo enumerando a todos los futbolistas del Real Madrid que han pasado por las garras de la prensa. El capitán, pese algunos intentos infructuosos, aún no lo había hecho.

Desde el lunes, a Sergio Ramos le han llamado de todo. Quizá, lo más suave, el ‘carnicero de Camas’. He leído y escuchado auténticas barbaridades sobre del capitán del Real Madrid y de la selección de España. Barbaridades dichas, incluso, por gente, por periodistas, que se precia y alardea de ser del Real Madrid.

Puede que Sergio Ramos no se encuentre en su mejor estado de forma. Es posible que así sea. Es posible, incluso, que falle más de la cuenta en los últimos encuentros, pero a un jugador de su trayectoria no hay que matarle. De todas formas, no sé de qué me extraño. A Fernando Hierro, uno de los diez mejores jugadores que ha tenido el Real Madrid en su historia, también le mataron, ignorando su palmarés, su entrega y su profesionalidad.

En temporadas de tormentas la gente se acuerda de las doscientas cuatro tarjetas amarillas que le han mostrado a Sergio Ramos a lo largo de su ya dilatada carrera. Y cómo no, de las veinticuatro expulsiones (dieciséis por doble amarilla y ocho por roja directa). Todos se mofan de que sea el jugador más amonestado de la historia del fútbol español. Pero no sólo eso le convierte en historia. Sergio Ramos, más que por eso, es historia de nuestro fútbol por haber sido campeón del mundo y por haber ganado dos veces la Eurocopa de Naciones. Es historia por haber levantado cuatro Copas de Europa, por haber ganado cuatro Ligas, dos Copas, tres Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa y tres Supercopas de España. Por todo eso, Sergio Ramos es historia del Real Madrid, de la selección y del fútbol. Por sus goles postreros, por sus penaltis a lo ‘Panenka’, por su liderazgo y por su madridismo.

Aún le recuerdo, medio llorando en el vestuario, siendo un chaval recién llegado al Madrid, en su primera temporada. Derrotado en la Liga por el Barcelona, eliminado en la Champions por el Arsenal y goleado en la Copa por el Zaragoza, con atisbo de remontada, pero sin culminar. Él, que había venido al Madrid a ganar títulos, cerraba una temporada aciaga, mientras veía a su ex equipo, el Sevilla, levantar la Copa de la UEFA. Luego le vendrían dos ligas consecutivas.

Como todos, Sergio Ramos tendrá sus cosas, que podrán gustar más o menos, pero organizar una persecución por una acción que, encima, no sucedió, parece, cuanto menos, delictivo. Pero todos los que destilan su odio hacia el Real Madrid lo deben estar pasando realmente mal. Porque el Real Madrid siempre gana. Ya se lo dijo Santiago Bernabéu a Pancho Puskas, cuando el húngaro fichó por el Madrid: “Si los hijos de puta volaran, en España no se vería el cielo”. Cuanta razón tenía Don Santiago.

Temas relacionados: , ,

Suscríbete a nuestro newsletter

Volver arriba