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19 de agosto de 2019 19/08/19

Opinión

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Carta a los Reyes Magos de Singapur


  • 01 de enero
    de 2016
  • Chema Mancha

Peter Lim

Queridos Reyes Magos de Singapur:

Quiero un equipo que gane partidos. Siento ser tan brusco, pero después de ver al Valencia contra el Villarreal es lo primero que me viene a la cabeza. Prometo dejar caramelos para vuestras Majestades y un vaso de leche para los camellos, pero no me hagan comprar leche de marca si al final no me van a traer victorias.

También quiero un kit de reanimación para los jugadores. Me he portado muy bien y no merezco que vayan cayendo como moscas, que si no es un defensa es un delantero el que se lesiona. Ya está bien. Más que el Valencia esto parece el hospital de campaña de la batalla de Gettysburg.

Además me van a traer ustedes un móvil de esos modernos con traductor con altavoz incorporado para el entrenador. Así no estará como Hannibal Lecter en la banda, que por su impulso de querer gritar y no poder hacerlo parece que tiene puesto el bozal marrón ese. Con el traductor podría también entenderse con los jugadores y no tener que usar pizarras, intérpretes o segundos entrenadores cuyo nivel de inglés se reduce a tres capítulos de ‘I’m Muzzy’.

Otra cosa que estoy deseando tener es una torre en la Ciudad Deportiva. Lo paso mal viendo al chico ese al que el entrenador hace subir a una grúa a una altura de un cuarto piso en cada entrenamiento para grabarlo. Si le pusieran una torre en plan minarete con su Nespresso y todo estaría más seguro y tendría café calentito.

Sé que en Valencia no se lleva últimamente, pero querría también un director deportivo. Y si me traen el modelo de director deportivo que ficha jugadores de todos los representantes y no sólo de Mendes, mejor, aunque mi mamá me ha dicho que no puedo pedir regalos muy caros.

¡Ah! Otra cosa. Mi papá me ha dicho que no lo ponga porque dice que ustedes no me lo van a traer… pero confío en la magia, que para eso ustedes son Reyes Magos: quiero a Otamendi. Ya está, es fácil. Vayan a Manchester, métanlo en un saco a lomos de un camello y tráiganlo a Valencia.

Eso es todo. Sé que no me van a traer carbón porque todo se lo va a llevar Nuno, así que me levantaré tranquilo el día seis.

Sin más, me despido. Gracias por los regalos y feliz año nuevo!

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