SPORTYOU

Archivo
28 de septiembre de 2022 28/09/22

Pilotos

Carlos Sainz: a ganar, a ganar, pato para cenar

Carlos Sainz

La apuesta del piloto español de Toro Rosso en el GP de China demostró dos virtudes: valentía y capacidad de leer las condiciones de pista mejor que el resto


10 de abril de 2017 David Sánchez de Castro - Sportyou

«Cuando vi que todos llevaban intermedios, me quise morir», bromeaba Carlos Sainz al acabar la carrera del GP de China en una séptima posición que, a efectos prácticos, supone ser el mejor de los humanos. El piloto madrileño y sus ingenieros de Toro Rosso lanzaron una moneda al aire para la salida de la segunda carrera de la temporada, y le salió casi a la perfección.

Hay que tenerlos bien puestos para ser el único de los 20 pilotos de la parrilla en salir con neumáticos de seco a una carrera con la pista mojada. La valentía que en el pasado se presuponía en los gladiadores de la Fórmula 1 ha ido cayendo conforme avanzaban las medidas de seguridad, y por eso es noticia que un piloto salga con slicks a un asfalto ligeramente húmedo. El resto no se la jugó: montaron intermedios y se conformaron con lo que había.

Sin embargo, Sainz no podía hacer eso. El madrileño es consciente de que tiene en sus manos un buen monoplaza, desde el punto de vista del chasis, pero nada más. La unidad de potencia Renault no está, ni mucho menos, a la altura de los Mercedes o Ferrari, serios candidatos al título con sólo dos carreras disputadas. Al menos este año son dos. Por eso se la jugó, arriesgó y le salió casi bien: de no ser por los dos coches de seguridad -especialmente el segundo, provocado por el accidente de Giovinazzi-, quizá habría peleado incluso con el ‘Big Six’.

El choque que ha pasado desapercibido

Pese a que la carrera acabó mejor que bien para Sainz, no hay que ocultar que estuvo a punto de dejar sus opciones contra el muro. El madrileño tuvo un trompo y dio contra las protecciones laterales del trazado chino, y sólo la suerte (para los que dicen que el apellido Sainz y la suerte no van de la mano) evitó que el coche se rompiese. No es un detalle baladí, ni mucho menos, y aunque eso no desmerece su actuación, ese tipo de errores son los que al final de la temporada pueden pesar más que las grandes carreras

Salvado ese contratiempo, le tocó bregar con un Fernando Alonso que venía medio roto. El palier del McLaren MCL32 se rompió y privó al público chino de un espectáculo digno de ver: un Sainz desatado contra un Alonso con nada que perder.

Al final del día, Sainz se fue a cenar con los suyos a festejar lo logrado. Su comida china favorita es el pato laqueado, como le recordaron en el corralito de prensa en la cómoda y nada comprometida entrevista que dio a los micrófonos de Movistar+ al bajarse del coche. Por eso, como en la película ’21 blackjack’, el madrileño pudo hacer su versión del ‘A ganar, a ganar, pato para cenar’. A veces, sólo a veces, las apuestas salen bien.

Temas relacionados: ,
Volver arriba