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24 de junio de 2021 24/06/21

Opinión

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Busquets, el cava y las burbujas


  • 24 de junio
    de 2021
  • Ricardo Rosety

Es fácil y recurrente hablar de descorche de la selección. Lo puso fácil Luis Enrique en la previa, y lo hizo evidente en la segunda parte el fútbol de España. Fue todo lo contundente que se le echó en falta en los dos primeros partidos. Pero hubo mucho más. Y el técnico asturiano también tiene la culpa. La selección fue más racional que nunca: un lateral derecho jugando en su puesto, una pareja de centrales respetando su puesto con un diestro y un zurdo, los jugadores con más gol cerca del área aunque no marcaran ni Gerard Moreno ni Morata… y con Busquets, poniendo orden como nadie lo había hecho en el centro del campo. Un retoque de piezas que le vino muy bien a la selección, no sólo por el once, sino por las alternativas que le permite manejar a Luis Enrique. No sólo había que descorchar la botella, había que agitarla antes de usarla. Y eso le encanta al seleccionador.

La ausencia de Sergio Ramos dejó el brazalete en el brazo de Busquets. Pero el Covid se lo quitó. El metrónomo de Luis Enrique, al que dejó claro que le iba a esperar, ha vuelto más involucrado que nunca. La jerarquía que tiene es la que necesitaba el técnico asturiano para dotar de personalidad a un equipo sin peso y sin la convicción necesaria. Como si su presencia sirviera para que las piezas hicieran ese click imprescindible. Y el técnico sólo le sustituyó después de preguntarle si no aguantaba más. Tras superar el Covid y temer por su presencia en la Eurocopa, el capitán no sólo fue el MVP. La emoción por regresar le desbordó después del partido. Su imagen es la que los aficionados ensalzan. Las palabras de Morata tras empatar ante Polonia, por ejemplo, volvieron a tener respuesta tras fallar el penalti ante Eslovaquia, y obligaron al seleccionador y a varios jugadores a reclamar apoyo para tapar esos pitos. Esa empatía, o falta de ella, es la que acerca o aleja al aficionado de la selección. Eso Y de eso también se aprende.

¿Y ahora qué? Pues ahora estamos en la casilla de salida. No sería coherente cambiar la opinión de manera radical sobre la selección. Se ha ganado en sensaciones, las burbujas del cava han aparecido, pero no es eterno. Las dudas no pueden desaparecer de un plumazo, pero tampoco era normal que atormentasen tanto al vestuario de la selección. Ni ayer tan mal, ni hoy tan bien. Ni ayer había que hacer la maleta para regresar a casa, ni hoy esta España pinta a campeona. Aún hay que hacer más. Pero el comienzo es el descorche. Y las burbujas. Y Busquets. Y ya veremos hasta dónde nos llega el sabor de la copa.

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