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19 de diciembre de 2018 19/12/18

Opinión

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‘Burreo’ a los campeones del mundo


  • 23 de marzo
    de 2018
  • Iñaki Cano

Siendo niños, cuando bajábamos a la plazoleta a jugar al fútbol, con el bocadillo aún entre los dientes, soñábamos con hacerle a los amigos de al lado lo que España le hizo a la Mannschaft campeona del mundo en Düsseldorf. Por aquellos años infantiles, terminásemos como acabásemos, lo que nos gustaba era mirarles a la cara a los amigos-vecinos y verles la rabia en sus ojos después de haberles ‘burreado’, aunque la escuadra pintada en la pared del bajo derecho hubiese notado varios golazos de los rivales mareados como el de Thomas Müller a nuestra Selección.

Es cierto también que si los ‘burreadores’ perdíamos un par de tardes seguidas, el baile no era tan recordado como cuando les mareábamos y además ganábamos. Más o menos lo que nos pasó en Alemania, donde España jugó de escándalo, pero no terminó derrotando a los actuales campeones. Entonces, siempre había uno de los míos que, perdiendo, pedía cambiar el estilo para hacernos más ‘Miguelis, De Felipes, Ovejero’s o Benito´s’. Lo mismo que le pidieron a España después de los fracasos de Brasil y Francia. Espero que después de Düsseldorf, nadie solicite a Lopetegui que España juegue a otra cosa… ¡Señor, Señor, con lo que nos costó dejar la furia para jugar al ‘wonderfutbol’ y quieren que regresemos al paleolítico!

Total, que diría Carlos Herrera, España tiene que seguir jugando a lo que nos llevó a ganar dos Eurocopas y una Copa del Mundo. Tenemos que seguir divirtiéndonos con el balón y no como durante décadas, hemos mirado a los contrarios divertirse a nuestra costa. El ‘tiki-taka’ bien entendido y con el sacrificio colectivo en las ayudas, es la mejor fórmula para poder optar otra vez, a jugar una final del Mundial y por qué no, ganarla.

Me ha encantado regresar con el juego de España a mi infancia en Manoteras cuando los míos burreábamos a los otros. Entonces a mis amiguetes les faltaba reventar el balón muchas más veces contra la pared de la portería pintada en la casa de Don Gruñón. En el Esprit Arena, a España también le faltó intentar reventar la portería de Ter Stegen junto al río Düssel. Pero entonces como ahora, yo siempre fui de burrear al rival. Si gano mejor. Y si empato o pierdo, siempre me quedará el placer de haber visto a los campeones del mundo arrastrarse a mi alrededor intentando quitarme el balón.

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