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Fútbol

¿Esto es Brasil?

Brasil comienza su andadura en el Mundial con una victoria, pero no sin sufrimiento. Ante la teórica ‘cenicienta’ del grupo ‘G’, Corea del Norte, sólo fue capaz de ganar por 2-1. Aun así, se sitúa en primera posición del grupo, por delante de Portugal y Costa de Marfil, que empataron (0-0). Momentos antes del pitido […]


15 de junio de 2010 Sergio Santomé - Sportyou

Brasil comienza su andadura en el Mundial con una victoria, pero no sin sufrimiento. Ante la teórica ‘cenicienta’ del grupo ‘G’, Corea del Norte, sólo fue capaz de ganar por 2-1. Aun así, se sitúa en primera posición del grupo, por delante de Portugal y Costa de Marfil, que empataron (0-0).

Momentos antes del pitido inicial, se produjo una de las imágenes del Mundial, los lloros del norcoreano Jong Tae-Se. Dunga salió con la alineación esperada y con la que viene jugando desde hace tiempo. Sus jugadores fueron los primeros en tener ocasiones de gol. A los 6 minutos, tras una buena acción individual, Robinho chutó a puerta, pero su disparo se fue desviado. Un par de minutos después, Bastos lanzó una falta desde la frontal del área que se fue rozando el palo. Pero Corea del Norte no se amilanó o, mejor dicho, Jong Tae-Se. El delantero apodado como “el Rooney asiático” realizó su primera jugada destacada a los 11 minutos. Fue el único jugador que inquietó a la defensa brasileña, con un gran partido, peleando constantemente. En realidad, el planteamiento de la selección asiática era muy básico: nueve futbolistas por detrás del balón y en cuanto lo recuperaban, envío hacia Jong Tae-Se.

Pero Brasil tampoco fue capaz de crear peligro en los primeros 45 minutos. Sus ataques no llegaban a buen puerto. El equipo de Dunga pagaba la falta de creatividad y movilidad de sus atacantes. Para compensar esta falta de talento, tuvo que aparecer Maicon. Una genialidad suya al comienzo de la segunda parte cambió el rumbo del partido. El lateral chutó casi sin ángulo, pero su disparo acabó en el fondo de la red. Las esperanzas de Corea del Norte -que estaba haciendo un partido muy serio- se desvanecían y no tuvieron capacidad de reacción tras el gol brasileño.

Mediada la segunda parte, Robinho metió un pase milimétrico a la espalda de la defensa. Su asistencia buscaba las botas de Elano. Este definió con frialdad y puso el 2-0 en el marcador, en lo que se suponía que era la sentencia. Sin embargo, a un minuto para el final, Corea del Norte conseguía estrenar su marcador. Ji Yun-Nam ponía el definitivo 2-1. Victoria por la mínima de Brasil, en un partido en el que ha tardado 55 minutos en abrir la lata y en el que no solamente fue malo su fútbol, sino también las sensaciones que deja. No lo tendrá fácil en sus dos próximos encuentros.

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