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19 de julio de 2019 19/07/19

Opinión

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Benítez, 20 millones o cuatro años sin entrenar


  • 05 de junio
    de 2010
  • Sergio Barriocanal

Detrás del despido de Rafa Benítez del Liverpool hay mucho más que un inmenso agujero económico. En Anfield se hartaron del técnico español. Los cargos contra Rafa que han llevado a los dirigentes del Liverpool a tomar una decisión que ya valoraron hace meses son la mala política y gestión en los fichajes; la mala relación o nula con el núcleo duro del vestuario, es decir los ingleses, y el pulso que mantuvo con los directores ejecutivos principalmente en el reparto de poderes.

El cese de Benítez se ha cerrado con un acuerdo por el que el entrenador cobrará más o menos un año y medio de los cuatro que tenía firmados. La razón del trato rápido tiene una explicación. Las leyes británicas dicen que si Rafa hubiese pretendido cobrar los 20 millones de las cuatro temporadas no hubiese tenido ningún problema, pero tampoco podría entrenar en ese periodo de tiempo. Es decir, que tuvo que aceptar la propuesta de los 7 millones sino quería quedarse cuatro años en paro, aunque eso sí con 20 millones en la caja.

Benítez llegó al Liverpool en 2004 y ese mismo año ganó la Champions. A partir de ahí se acrecentó su poder, pero desde entonces sólo ha sumado una Supercopa de Europa (2005) y Copa de Inglaterra (2006) al palmarés de los ‘reds’. El gran objetivo del club que es ganar la Premier sólo estuvo cerca en la pasada temporada en la que el Liverpool fue segundo. Para lograrlo le otorgaron todo el poder en los fichajes. Y aquí es por donde empezó a romperse su relación con el club. En esta temporada le critican su mala planificación. Dejó marchar a Xabi Alonso y fichó a Aquilani (17 millones de libras) sabiendo que no podía jugar hasta diciembre. Permitió salir a Arbeloa, sin tener un sustituto de nivel que no ofrecía Insúa. Más dura es la crítica por no renovar a Hyppia (titular en el Bayern Leverkusen) y fichar al griego Kyrgiakos, que está muchos puntos por debajo del resto de zagueros. Le recriminan no haber valorado tener un delantero sustituto de Torres y que dejase marchar a Robbie Keane al Totemham para que la única alternativa a Fernando fuese un chaval de 19 años, NGog. Los resultados echaron paladas de tierra a la gestión de Benítez. Séptimo en la Premier, eliminado de la Champions en la primera fase, de la Europa League en semifinales y de la Copa de Inglaterra derrotado en Anfield por un equipo de Segunda, el Reading. Desde la 2004-2005 la clasificación del Liverpool en la competición doméstica ha sido 5º, 3º, 4º, 2º y 7º.

Rafa ha fichado mucho. Más de 30 jugadores, algunos de ellos para las inferiores que también controlaba. Los éxitos equilibran los fracasos, pero el gasto supera a los ingresos: en total, unos 230 millones de libras por 145 en ventas. Los fichajes de Rafa desde 2004 son: Josemi, Antonio Núñez, Xabi Alonso, Luis García, Pellegrino, Morientes, Scott Carson; Pepe Reina, Antonio Barragán, Zenden, Mommo Sissoko, Petr Crouch, Miki Roque, Jack Hobbs, Idrizaj, Mark González, Paul Anderson, Jan Kromkamp, Daniel Agger, David Martin, Robbie Fowler; Craig Bellamy, Gabriel Paletta, Fabio Aurelio, Pennant, Dirk Kuyt, El Zhar, Adjarevic, Padelli, Brower, Arbeloa, Mascherano; Lucas Leiva, Krisztian Nemeth, Dani Pacheco, Mikel San José, Sebastián Leto, Fernando Torres, Voronin, Benayoun, Babel, Itandje, Insúa, Martin Skrtel; Degen, Dossena, Cavalieri, N’ Gog, Robbie Keane, Riera; Glen Johnson, Aquilani, Kyrgiakos, Daniel Ayala y Maxi Rodríguez.

Con Gerrard en contra
Al ya ex técnico del Liverpool también le ha pasado factura el desgaste con el vestuario. Después de casi seis años su mensaje, su idea futbolística y sus métodos perdieron calado. Los primeros en desmarcarse del técnico fueron los jefes de la caseta, los ingleses. Gerrard y Carragher, capitanes, tenían desde hace mucho una mala relación con el mister, que se hizo con un grupo de incondicionales comandados por Pepe Reina, al que aún sabiendo desde hace meses que se iba a marchar hizo un último favor renovándole 6 años, por otro lado merecidos, y Mascherano, que se involucró aún más a la causa de Benítez después de pedirle que fichase a Maxi y conseguirlo. El divorcio con Xabi Alonso venía de lejos y esta temporada ha sido un español, Albert Riera el que se atrevió a hablar en voz alta aún sabiendo las consecuencias.

Por último, se encontró con un gestor implacable, Christian Purslow que no cedió en el pulso como su antecesor Rick Parry. Purslow es un ejecutivo puro y duro, con la única misión de hacer números y reducir los 400 millones de euros de deuda que acumula el club. Avisado de lo que le había sucedido a su antecesor todas las decisiones de Benítez tenían que pasar su visto bueno y el feeling apenas duró unos meses. El Liverpool está en manos del Barclays Bank, algo parecido a lo que le sucede al Valencia en nuestro país. Purslow sabe que tiene que vender todo lo que pueda y que el dinero está en sus activos futbolísticos. El primero, Fernando Torres. Luego Mascherano y Gerrard.
El entrenador no se marcha solo. Con él arrastra a más media docena de colaboradores, que tienen un futuro incierto. Pellegrino, su segundo; Paco de Miguel, Eduardo Parra, Gonzalo Rodríguez, preparadores físicos; Xavi Valero, entrenador de porteros; Antonio Gómez, entrenador del equipo reserva; Eduardo Maciá, jefe de scouting; Iván Ortega y Feliz Fernández, fisioterapeutas.

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